Flavia Sarquís: Planificar desde el derecho a aprender

Flavia Sarquís: Planificar desde el derecho a aprender

La especialista en coaching educacional reflexionó sobre la planificación didáctica y el derecho a aprender en contextos cambiantes. También destacó la importancia de la flexibilidad, la confianza docente y la construcción de vínculos que favorezcan el aprendizaje.

La planificación ocupa un lugar central en la labor docente. Sin embargo, la diversidad de trayectorias, los cambios permanentes y la necesidad de garantizar aprendizajes significativos hacen que se vuelva imprescindible revisar desde qué perspectiva se planifica. En este sentido, la especialista en coaching educacional, Flavia Sarquís, propuso poner en el centro el derecho a aprender de los estudiantes.

Del contenido al aprendizaje: un cambio de mirada

Según Sarquís, muchas veces los docentes comienzan a planificar preguntándose qué contenidos deberán enseñar durante las próximas semanas. Aunque esta pregunta parece natural, advirtió que suele colocar el foco exclusivamente en la tarea del educador.

“Nos solemos preguntar ‘qué voy a enseñar la semana que viene’. Y cuando ya me hago esa pregunta estoy poniendo el foco en mi tarea. No en qué necesitan mis estudiantes para poder aprender esto”, explicó.

Desde esta perspectiva, la planificación deja de ser una organización rígida de contenidos, actividades y tiempos para transformarse en una herramienta orientada a generar las mejores condiciones posibles para el aprendizaje.

“Cuando ponemos el centro en ese derecho a aprender, la planificación deja de ser solo un mapa que tengo que ir cumpliendo para convertirse en una anticipación de condiciones que puedan favorecer el aprendizaje”, sostuvo.

La especialista señaló que esta mirada resulta especialmente relevante en escenarios educativos caracterizados por la incertidumbre y la diversidad. En lugar de intentar prever cada situación o diseñar respuestas individuales para todos los estudiantes, propuso construir propuestas abiertas que contemplen distintas formas de participación y expresión.

En este sentido, ejemplificó que un mismo objetivo de aprendizaje puede alcanzarse mediante producciones diferentes, permitiendo que los estudiantes elijan formatos que se ajusten mejor a sus intereses, fortalezas y modos de aprender. La flexibilidad, remarcó, no implica renunciar a los objetivos pedagógicos, sino ampliar los caminos posibles para alcanzarlos.

La confianza docente y el valor de los vínculos

Además de revisar las formas de planificar, Sarquís destacó la necesidad de que los educadores fortalezcan la confianza en su propia práctica. Para ella, uno de los mayores desafíos actuales consiste en abandonar la idea de que toda experiencia de aprendizaje debe desarrollarse bajo un control absoluto por parte del docente.

“Creo que hoy los educadores lo que más necesitamos trabajar es nuestra confianza. Nosotros sabemos hacia dónde queremos ir. Nosotros somos los adultos responsables de estas experiencias de aprendizaje”, afirmó.

Desde esa confianza, consideró posible habilitar espacios donde los intereses, preguntas e inquietudes de los estudiantes tengan un lugar más activo dentro de las propuestas pedagógicas. Lejos de generar desorden o improvisación, esta apertura puede convertirse en una oportunidad para construir aprendizajes más significativos y comprometidos.

La especialista también resaltó el valor de las preguntas como herramientas para acompañar los procesos educativos. Las llamadas “preguntas poderosas”, propias del coaching, permiten validar la experiencia del estudiante y abrir nuevas posibilidades de reflexión, incluso cuando las respuestas iniciales parecen escasas o poco elaboradas.

A lo largo de la entrevista, Sarquís insistió en que los cambios que demanda la escuela actual no se limitan a cuestiones metodológicas. En su mirada, también exigen revisar las formas en que se construyen los vínculos dentro de las instituciones educativas.

“Habitar la escuela hoy tiene, entre otras cosas, fundamentalmente, empezar a pensar la escuela desde una estructura totalmente diferente a cómo la hemos concebido. Con mucha mayor flexibilidad, con otro tipo de conversación. Con otro tipo de confianza”, expresó.

Para la especialista, la posibilidad de aprender está estrechamente ligada a la calidad de los vínculos que se construyen en el aula. Por eso, sostuvo que el desafío de la educación contemporánea no pasa únicamente por definir qué enseñar o cómo hacerlo dentro de un programa establecido previamente, sino también por generar entornos donde los estudiantes se sientan escuchados, valorados y seguros para participar.

“No hay posibilidad de aprender sin vínculo. Y lo que nos está costando son los vínculos con nuestros estudiantes”.

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