Octubre es el mes de concientización del TDAH. Para los especialistas, es clave reconocerlo y acceder a un diagnóstico adecuado para acompañar a cada niño según sus necesidades.
Hay chicos que realizan un enorme esfuerzo para cumplir con sus tareas cotidianas y, sin embargo, sienten que todo les cuesta más. Dificultades para concentrarse, organizarse, terminar actividades, controlar impulsos o regular algunas emociones pueden ser señales que requieren atención.
En el marco del mes de concientización sobre el TDAH, la médica pediatra diplomada en neurodesarrollo, Micaela Lupiano, (FOTO) remarcó que no se trata simplemente de niños inquietos o distraídos, sino de una condición del neurodesarrollo que puede influir en el aprendizaje, la organización, la regulación emocional y los vínculos.

“Muchas veces, detrás de estas dificultades que parecen pequeñas o que se interpretan como parte de la personalidad, hay un niño o niña haciendo un esfuerzo enorme para sostener su día a día”, explicó la especialista platense.
También señaló que comprender estas dificultades desde el neurodesarrollo puede modificar la manera en que las familias y el entorno acompañan a las infancias.
“Puede cambiar la historia de un niño o niña cuando dejamos de interpretar sus dificultades como falta de voluntad, desinterés, mala conducta o falta de límites, y empezamos a comprenderlas desde el neurodesarrollo”, sostuvo.
El TDAH puede tener impacto en distintos aspectos de la vida cotidiana, entre ellos el rendimiento escolar, los vínculos, el bienestar emocional y la autoestima.
Por eso, Lupiano subrayó la importancia de llegar a un diagnóstico temprano y de establecer un tratamiento adecuado para cada caso.
“El diagnóstico no busca ser una etiqueta, es una herramienta para entender, acompañar y ofrecer aquello que cada niño o niña necesita”, afirmó la médica pediatra que realizó un Master de Neuropsiquiatría y Neuropsicología en Barcelona.
La médica destacó que el tratamiento no implica necesariamente medicación. Sin embargo, cuando está indicada, consideró importante abordar esta alternativa sin prejuicios ni estigmas y aseguró que una detección temprana también puede modificar la mirada de las propias familias sobre el niño.
“Un diagnóstico temprano puede hacer que una familia deje de preguntarse qué está haciendo mal y empiece a preguntarse: ¿cómo puedo ayudar a mi hijo o hija?”, expresó.
Para finalizar, Lupiano resumió el sentido de una intervención oportuna con una definición contundente: “Diagnosticar e intervenir a tiempo es cuidar su futuro”.
En ese sentido, sostuvo que comprender y acompañar las necesidades de cada niño puede contribuir a proteger su bienestar emocional y ofrecerle mejores oportunidades a lo largo de su vida.

