“Había una vez una palabra,
redonda, entera, brillante.
Adentro de la palabra estaba el mundo
y en el mundo estábamos nosotros
diciéndonos palabras”
Graciela Montes.
Si uno piensa y sueña en 10, en 15 o en 20, tendrá 10, 15 o 20 posibles despertares.
Pero cuando uno multiplica, cuando piensa en cientos y esos cientos se transforman casi en miles, ya no hay quien detenga el conocimiento.
Porque conocer y saber es poder, y ustedes, queridas maestras, lo hicieron posible.
Una maestra decide pegar círculos en una hoja. Otra, planifica y piensa una propuesta de composición de círculos ampliando el universo de conocimiento de una artista japonesa.
A los ojos de muchos, será lo mismo. Pero no lo es.
Una maestra se divierte con sus alumnos y alumnas pintando con flúo. Ya de por sí, una experiencia estética y disfrutable. Pero otra decide sumar a todo eso, la posibilidad de conocer a una artista de vanguardia, argentina, llamada Marta Minujín.
A los ojos de muchos, será lo mismo. Pero no lo es.
Una maestra juega con barquitos de papel. Otra, descubre un mundo de puertos y colores mientras les presenta a Quinquela.
A los ojos de muchos, será lo mismo. Pero no lo es.
Una escuela monta una muestra. Sus docentes se cuelgan de las alturas. Hay que lucirse. Otra, pone en valor lo transitado durante el año, con algunas locuras en el medio de quienes están empoderadas con lo que hacen.
A los ojos de muchos, será lo mismo. Pero no lo es.
Todo espacio es factible de ser pensado como espacio cultural. Es necesario entender que dar de “comer” cultura se configura como un camino actual que llega luego de muchas batallas. Hoy pensamos en obras de arte donde antes había imágenes tipificadas, infantilizadas y estereotipadas.
Porque el ARTE es siempre una excelente opción.
y porque más allá de la imagen que puede acompañar la pared, es la cantidad de opciones que se desprenden para transitar con las infancias.
Todo Proyecto merece una instancia de apertura a la comunidad, y se diferencia notablemente del show off en la medida en la que sus artífices se posicionan de otra manera: entendiendo que no tienen que ver con presumir, sino que en sí misma esta posibilidad se centra en ciertos objetivos fundamentales que retomaremos a lo largo de este libro:
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Planificar una instancia donde las infancias puedan transmitir a la comunidad aquello que aprendieron y transitaron a lo largo de un tiempo determinado.
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Ofrecer espacios de interacción con las familias con el fin de que se sientan parte de la producción cultural.
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Rescatar permanentemente el rol fundamental de los niños y niñas tanto en las propuestas ofrecidas como en la transmisión y guía a través de la galería.
Desde el punto de vista del aprendizaje activo y experimental, se destaca la importancia de la participación absoluta de los estudiantes, en este caso nuestras infancias, desde la indagación y apropiación, desde el reunir los datos necesarios para conocer el mundo, pasando por el procesamiento y organización de dicha información y, finalizando con la aplicación, que incluye la evaluación y la transmisión de lo que se ha aprendido.
Es aquí donde aparecen los aportes de otros mecanismos tan interesantes como la metacognición y el pensamiento visible, es decir, la puesta en conciencia de los procesos que llevaron a los nuevos esquemas de pensamiento y a los nuevos saberes que nos atraviesan.
Una intervención como la de la foto, basada en los lunares de la artista japonesa, puede ser vivida con mucha emoción por parte de los alumnos si han investigado, si han ido desandando la forma desde el punto hacia el círculo, si saben de lo que se trata, y luego disfrutan componiendo libremente con el elemento característico de Yayoi.
Pero, si solamente pegamos círculos sin haber recorrido ningún camino, solamente porque nos gusta generar el montaje y la instalación, habremos desaprovechado la oportunidad de hacer y mucho.
Solamente habrá una manera de saber si lo que hacemos es o no correcto pedagógicamente hablando… respondiendo a las siguientes preguntas…
¿por qué lo hacemos?
¿para qué lo hacemos?
¿para quiénes lo hacemos?
Una muestra de arte o una exposición puede dejar al descubierto ante el ojo del buen lector las respuestas a estas preguntas.
Haber pensado sólo en lo que se quiere mostrar, con el fin de convencer a otros de que hemos trabajado arduamente para que la comunidad nos reconozca y nos valore, nos corre claramente del foco de atención de nuestro posicionamiento.
Una muestra de arte y en sí, un Proyecto de arte se hace porque se considera fundamental para garantizar el acceso del niño/a a la cultura, considerándolo sujeto de derecho, por lo tanto todas las experiencias que se transitarán deberán tenerlos como protagonistas, aún cuando abramos la puerta a la comunidad, lo haremos pensando en las infancias y en una instancia más del aprendizaje planificado.
La enseñanza tiene su sentido y misión en provocar un terreno susceptible de aprendizajes.


