Más allá de la obligación: una mirada para recuperar el compromiso en el aula

Más allá de la obligación: una mirada para recuperar el compromiso en el aula

La especialista en Coaching Educacional, Flavia Sarquís, analizó la diferencia entre obligación y compromiso como una forma de repensar la práctica docente. Además, desarrolló cómo esa transición impacta en la emocionalidad, los vínculos y la creatividad en el aula.

La forma en la que se nombran y se viven las prácticas más rutinarias docentes tiene un peso decisivo en la aparición del agobio docente. Así lo declaró la especialista en Coaching Educacional, Flavia Sarquís, en entrevista con Asuntos Docentes: el lenguaje del “tener que” impone una rutina que pierde sentido y convierte la acción en mera reacción. En cambio, el compromiso consciente abre un espacio de protagonismo y energía distinta, capaz de transformar la experiencia educativa.

De la obligación al compromiso consciente

Cuando todo aparece como una obligación, advirtió Sarquís, “el lenguaje cambia. Pero también cambia nuestra emocionalidad, cambia el cuerpo.” La percepción de estar atrapados en una rutina sin sentido genera agotamiento y distancia con los propósitos propios que llevaron a los docentes a elegir su vocación.

Según detalló la especialista, el coaching ontológico entiende el compromiso como una elección consciente y una declaración poderosa que proyecta resultados futuros. No se trata de motivación constante, ni de perfección docente, sino de recuperar la capacidad de decidir y actuar desde lo que realmente se quiere.

“Cuántas veces nuestras respuestas son ‘reacción a'”, señaló Sarquís. En ese lugar reactivo nos ubica la obligación: hacer desde el peso, desde la exigencia. El compromiso, en cambio, tiene otra energía. Permite que el docente vuelva a ser protagonista de su práctica, incluso en medio de las dificultades.

La transición del “tener que” al compromiso consciente implica un cambio en la narrativa interna. Dejar de pensar en términos de exigencias o plazos y comenzar a habitar la profesión como un puente hacia propósitos reales. Esa diferencia no elimina el esfuerzo, pero sí lo resignifica.

La mirada interna y los vínculos escolares

Sarquís enfatizó la importancia de transformar la mirada interna del docente frente a la realidad educativa. “Comprender que la realidad no es lo que vemos, sino cómo nosotros lo vemos”, añadió. El agobio condiciona la percepción, y solo al modificar esa mirada se abre la posibilidad de crear vínculos más saludables y creativos en el aula.

El compromiso impacta directamente en los vínculos escolares. Los estudiantes no solo aprenden contenidos, sino también la forma en que el docente habita el aula. El efecto espejo resultante convierte la actitud y la emocionalidad del educador en un aprendizaje paralelo, tan influyente como el de la curricula.

En este sentido, aceptar la realidad educativa actual es importante. En lugar de esperar soluciones o añorar modelos escolares del pasado, el docente tiene que trabajar con los estudiantes y contextos que hoy habitan la escuela. Esa aceptación no significa resignación, sino punto de partida para la creatividad.

La planificación didáctica, aunque a veces es vista como una carga técnica que quita tiempo personal, Sarquís la identifica como un espacio potencial para el disfrute de la profesión docente. Herramientas como la Inteligencia Artificial pueden ayudar a agilizar lo técnico, pero nunca deben reemplazar la experiencia docente a la hora de organizar los aprendizajes y trayectorias escolares.

La entrevista a Flavia Sarquís invita a los docentes a revisar su propia narrativa y a reconocer que el cambio profundo en la educación no depende de soluciones externas, sino de la forma en que cada educador decide habitar su práctica. El compromiso consciente no elimina las dificultades, pero ofrece un marco distinto para enfrentarlas desde la elección, la creatividad y los vínculos significativos.

“No hay forma de transformar esto sino es desde adentro de nosotros. Los docentes muchas veces esperamos la solución desde afuera. Que alguien me traiga una nueva realidad educativa. Y lamentablemente, la realidad educativa, o positivamente, es la que nos toca habitar. Esta es la realidad educativa. Estos son los adolescentes, o los niños, o las infancias que tenemos, o las escuelas que tenemos, y este es el lugar en el que nosotros tenemos que trabajar. Entonces, lo primero, es aceptar que esa es la realidad”.

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