La enseñanza como horizonte: Acompañar trayectorias educativas en tiempos de complejidad

La enseñanza como horizonte: Acompañar trayectorias educativas en tiempos de complejidad

La filósofa y doctora en Ciencias Sociales María Beatriz Greco reflexionó sobre el lugar de la enseñanza y el vínculo pedagógico. Además, se refirió a los límites del rol docente y a la necesidad de construir respuestas colectivas frente a las violencias que atraviesan la escuela.

En un contexto atravesado por múltiples desigualdades y tensiones sociales, la tarea docente se enfrenta al desafío de sostener la enseñanza sin perder de vista el vínculo pedagógico. Desde su columna “Palabras y Vínculos: la escuela que inventamos”, María Beatriz Greco habló con Asuntos Docentes sobre ese entrelazamiento como una clave para acompañar las trayectorias educativas. La especialista advirtió sobre la necesidad de abordar de manera colectiva las situaciones de violencia que impactan en la vida escolar.

La necesidad del vínculo en la enseñanza

Para Greco, el rol docente no puede ser una práctica aislada de la dimensión vincular. Ambos aspectos forman parte del mismo proceso. En este sentido, cuestionó aquellas miradas que reducen el rol docente a la transmisión de contenidos, sin considerar el lazo que se construye con los estudiantes.

“Hace muchos, muchos años, a un profesor de una escuela secundaria le habían ofrecido ser tutor. Y él dijo ‘no, yo acá estoy para enseñar, no estoy para vincularme con nadie’. Fue muy fuerte, porque yo me quedé pensando… en algo que en esa frase quedaba disociado, que es enseñar y establecer un vínculo”, recordó.

Sin embargo, la especialista introdujo una distinción central: la relación pedagógica no es equivalente a una relación personal. Y eso implica reconocer que el docente no necesita conocer en profundidad la vida privada de los estudiantes ni asumir la responsabilidad de resolver todas sus problemáticas.

“No necesitamos saberlo todo de la vida de nuestros alumnos, o solucionar sus vidas. Porque muchas veces, lo que nos agobia a los y las docentes es conocer esas vidas dañadas”, señaló.

En este marco, la enseñanza aparece como una práctica que habilita sentidos y posibilidades. Cada contenido, cada intervención en el aula, puede constituirse en una oportunidad para ampliar horizontes y ofrecer nuevas formas de mirar el mundo, más allá de su experiencia inmediata.

Violencias, cuidado y construcción colectiva

El segundo eje que atravesó la reflexión de Greco se vinculó con las violencias que impactan en las escuelas, tanto en su dimensión estructural y sistémica, como en sus manifestaciones cotidianas.

“Necesitamos tratar de entender un mundo, un cierto proyecto que le pone mucho más énfasis al consumo, a los objetos, a lo que hay que lograr individualmente, a cierto ‘sálvese quien pueda’ y competitividad que forma parte de nuestro mundo adulto”, advirtió. También explicó que estas lógicas se filtran en las instituciones educativas, “y que los chicos innecesariamente ven y viven, y no lo pueden vivir de otra manera que absorbiéndolo. Porque es lo que les ofrecemos”.

La columnista propuso analizar las violencias en diferentes niveles. Por un lado, las de carácter macro, vinculadas a condiciones sociales, económicas y políticas. Por otro, las microviolencias que se expresan en gestos cotidianos. En sus propias palabras, “no escuchar, no atender, no mirar a un niño, niña, adolescente, también es violento”.

Frente a este escenario, la respuesta no puede recaer en el esfuerzo individual de cada docente. Greco subrayó la importancia de construir abordajes colectivos, que incluyan a equipos institucionales y redes de acompañamiento más amplias. El trabajo compartido, la corresponsabilidad y la existencia de políticas públicas de protección aparecen así como condiciones necesarias para sostener las trayectorias educativas sin sobrecargar ni causar agobio en quienes enseñan.

La escuela, un espacio que deja huellas

Según la especialista, la escuela tiene que ser un espacio capaz de ofrecer una experiencia diferente a la del entorno inmediato. “Creo que la escuela es el lugar donde aprender otros mundos, donde aprender otros vínculos. Donde hacerle un cerco a la violencia que vivimos y decir, ‘bueno, acá adentro, en este espacio, hay cuidado, hay escucha, hay amorosidad'”, dijo.

La propuesta de Greco invita a revalorizar lo que ocurre todos los días en las aulas. De este modo, los pequeños gestos, decisiones pedagógicas y formas de encuentro siguen abriendo posibilidades, y el rol docente deja huellas.

“Yo te diría que la enseñanza es un gesto dador de sentido. Y que ofrece la posibilidad de mirar un horizonte, de mirar más allá. No es poco, no es nada menor el trabajo que hacen los y las docentes todos los días”.

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