Intervenciones Docentes en relación al ambiente alfabetizador

Intervenciones Docentes en relación al ambiente alfabetizador

Las intervenciones docentes para promover el uso del ambiente alfabetizador no son acciones aisladas, sino decisiones intencionales que buscan que los niños interactúen de manera significativa con la lengua escrita. La idea central es que el aula “hable” en términos de lectura y escritura, pero también que el docente medie activamente en ese contacto.

La ventaja de utilizar el soporte escrito, es que el niño o niña se emparente con estas herramientas de manera progresiva y adquiera habilidades que lo ayuden a descubrir otros elementos que favorezcan el inicio de las prácticas de lectura y escritura.

Las intervenciones docentes, deben otorgar un singular movimiento, provocado por la interacción con materiales escritos capaces de ser palpables y próximos para los chicos de Primer Ciclo. En este caso, el docente ejerce un papel fundamental ya que , conforma un eje esencial en la triada: “Alumno-docente. contenido” y, como lo postula Emilia Ferreiro, no enseña sólo letras y sonidos sino que acerca a los niños y niñas al sistema de representación alfabética de la escritura.

Pues bien…te preparé una serie de ejercicios que te van a ayudar a usar tus soportes de manera recurrente y sostenida.

¿Qué implica intervenir en un ambiente alfabetizador? El docente no solo organiza materiales (carteles, libros, palabras), sino que orienta cómo los niños los usan, ayudándolos a construir hipótesis sobre la escritura.

Ejemplo 1: Señalar y dar sentido a lo escrito

El docente llama la atención sobre lo que está escrito en el aula:

“En esta lista de los nombres está MARIA, MARTINA, MELINA” ¿qué te sirve de estos nombres para escribir MARTES?

“Vamos a escribir palabras que comiencen como CAPERUCITA” “¡Las buscamos en las paredes del aula y las escribimos debajo!”

“Te escribo TORTUGA” ¿Qué te sirve de esta palabra para escribir TORTA?”

Esto ayuda a que los niños relacionen oralidad y escritura.

Formular preguntas que inviten a pensar: No se trata de decir la respuesta, sino de guiar

“¿Cómo se dan cuenta que ahí dice MIÉRCOLES?”

“¿Con qué letra empieza JENGIBRE’? ¿Es el mismo sonido de JUEVES?”

“Los días de la semana que no venimos a la escuela son SÁBADO Y DOMINGO, ¿Dónde están escritos esos días? ¿Con que letras empiezan?”

“Realicen un dibujo de una palabra que empiece cómo sus nombres” ¿Qué dibujaron? Intenten ahora escribirlo.

Se promueve la reflexión sobre el sistema de escritura

Ejemplo 3: Proponer situaciones reales de lectura y escritura

Escrituras con sentido para saber o con un propósito:

“Vamos a ir escribiendo los títulos de los cuentos que ya leímos, me dictan y yo lo escribo en el afiche”.

“Estas imágenes ¿A qué representan?, vamos a armar una lista de cosas que no pueden faltar en un cumpleaños”

“¿Cuándo vamos a ir a la Granja?” “Lo anotamos en la agenda para no olvidarnos”

La escritura aparece como una práctica social, no como ejercicio aislado.

Ejemplo 4: Acompañar la escritura de los niños mientras escriben

“Esto es un PATO” , te voy a escribir otra palabra: PALO. ¿Qué te sirve de esta palabra para escribir PATO?”

Niño escribe: “AO” para “GATO”

  • “Contame qué quisiste escribir acá”
  • “¿Qué letras te parece que le faltan para que diga ga-to?”
  • No se corrige, se invita a revisar y pensar.

Niño escribe: “P” para “PERRO”

  • “¿Te parece que con una sola letra alcanza para que diga perro?”
  • “¿Cómo suena pe-rro? ¿Escuchás más partes?”

Se promueve la conciencia de la segmentación sonora.

Niño pregunta: “¿Cómo se escribe casa?

  • “¿Con qué letra pensás que empieza?”
  • “¿Hay alguna palabra en el aula que te pueda ayudar?”

Se evita dar la respuesta directa y se fomenta la autonomía.

Niño mira el cartel de su nombre para escribir otra palabra

  • “Veo que estás mirando tu nombre, ¿qué parte te sirve para escribir esta palabra?”
  • “¿Empiezan igual?”

Se fortalece el uso del ambiente alfabetizador como recurso.

Niño escribe: “KSA” para “CASA”

  • “Leamos juntos lo que escribiste”
  • “¿Qué pusiste para que diga ca?”

Se trabaja desde la lectura de la propia escritura, no desde la corrección inmediata.

Para promover revisión

  • “¿Querés cambiar algo o te parece que así ya se entiende?”
  • “Si otro lo lee, ¿qué pensás que va a decir?”

Se introduce la idea de la escritura como proceso revisable.

Usar materiales accesibles y significativos

  • Abecedarios, nombres propios, agendas, libros, etiquetas
  • Todo al alcance de los niños
  • Palabras de uso frecuente, estables y que sirvan de forma asidua.
  • Listas con representación visual.
  • Silabarios, letras móviles, palabras, material manipulable

El ambiente se vuelve usable, no decorativo.

Recuperar lo que los niños saben

  • Partir de sus escrituras, aunque no sean convencionales
  • Compararlas, revisarlas

Se reconoce al niño como sujeto activo que construye conocimiento.

Conclusiones

El docente alfabetizador no transmite la lengua escrita de forma directa, sino que interviene generando condiciones, preguntas y situaciones que permiten a los niños construir progresivamente conocimientos sobre ella, en interacción constante con un ambiente alfabetizador rico y significativo.

Cuando los niños están escribiendo, el rol del docente no es decirles si está “bien” o “mal”, sino acompañarlos a pensar. Esto significa acercarse, mirar lo que hicieron y preguntarles qué quisieron escribir. A partir de ahí, se los invita a escuchar los sonidos de la palabra, a pensar qué letras podrían usar y a comparar con otras palabras conocidas, como su nombre o los carteles del aula.

En lugar de dar la respuesta correcta, el docente orienta con preguntas y sugerencias, ayudando a que el niño revise su propia escritura. Por ejemplo, puede preguntar si la palabra está completa, si se entiende o si alguien más podría leerla. También puede señalar algún recurso del aula que sirva de ayuda, como un abecedario o una lista de palabras.

Es importante valorar lo que el niño ya sabe, aunque su escritura no sea convencional, porque eso muestra que está pensando y construyendo ideas sobre cómo funciona la lengua escrita. A partir de esas ideas, el docente interviene para que pueda avanzar un poco más.

De esta manera, la escritura se convierte en un proceso donde el niño prueba, se equivoca, revisa y mejora, y el docente cumple un papel clave acompañando ese recorrido sin reemplazar su pensamiento.

Licenciada Liliana Manente

Portal de Recursos pedagógicos

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *