Educar para abrir mundos: la mirada de María Beatriz Greco sobre la tarea docente

Educar para abrir mundos: la mirada de María Beatriz Greco sobre la tarea docente

La filósofa y formadora María Beatriz Greco retoma la novela La nieta, de Bernard Schlink, para reflexionar sobre el sentido profundo de educar. Destaca cómo la enseñanza abre puertas que transforman vidas, deja huellas invisibles y sostiene un proyecto emancipador en tiempos de incertidumbre.

En su última participación del año en Asuntos Docentes, María Beatriz Greco eligió un camino literario para hablar de educación. A partir de la novela La nieta, de Bernard Schlink, la filósofa se detuvo en la trama de un abuelo que busca a su nieta criada en un entorno neonazi, y en cómo la educación se convierte en puente de transformación.

“Es una preciosa novela para disfrutar y habla profundamente de nuestro lugar de educadoras”, señaló Greco, subrayando que el verdadero sentido de enseñar no se reduce a transmitir contenidos, sino a abrir otros mundos posibles.

Greco destacó que la tarea docente implica mucho más que ofrecer herramientas: requiere acompañar a los estudiantes en el acceso a universos culturales y simbólicos que pueden cambiar sus vidas. En la trama de la novela, por ejemplo, “no era solo dejarle los libros en la mesa o comprarle un piano. Sino acompañar todo ese proceso de entrar en el mundo de la literatura, del arte, de la música, de los museos, de ir a los conciertos. Y ella va accediendo, internamente, se ve, hay un proceso de transformación”, explicó.

La metáfora es clara: educar no es imponer, sino caminar junto a otros, narrar, dar herramientas y sostener la experiencia hasta que se vuelva carne propia.

Educar: Huellas invisibles que emancipan

Uno de los puntos más inspiradores de la reflexión de Greco es la idea de las huellas invisibles que deja la enseñanza. Los docentes, dijo, “dejamos huellas que en el momento no sabemos que son. No las vemos inmediatamente. Y son huellas que esos y esas que aprenden con nuestras enseñanzas se las llevan puestas. Y tal vez muchos años después sabemos de su destino y de qué hicieron con esas huellas que dejamos.”

Greco comparó la trama de la novela con la tarea docente, en tiempos de incertidumbre y tensiones sociales. “¿Qué tenemos que hacer con nuestras nuevas generaciones acá, hoy, en Argentina, para seguir educando en un sentido emancipador? En un sentido de apertura de mundos. De no cerrarse en una única manera de pensar. En una verdadera libertad, en todo caso.”

La enseñanza es un acto que promueve la libertad de pensamiento y la construcción colectiva. Frente a las “tormentas” que atraviesan los docentes, la unión y la fuerza compartida se vuelven indispensables para sostener la tarea.

En palabras de Greco, educar es abrir mundos, acompañar procesos y sembrar huellas que, invisibles al principio, se revelan con el tiempo como marcas de emancipación. “Cuando enseñamos acompañamos a otros. No es que imponemos. Contamos, narramos, damos herramientas. Y eso se va articulando. Se va haciendo carne, se va tomando. A lo mejor no todo. Pero, a la distancia lo reconocemos.”

Descubrí la entrevista completa a María Beatriz Greco en este video:

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