El tecnólogo Gastón Sánchez destacó los riesgos de delegar conductas humanas en la Inteligencia Artificial e instó a promover la ciudadanía digital desde los primeros años de escolaridad. En conversación con Asuntos Docentes, el especialista explicó que el desafío pasa por aprender a usar estas herramientas con criterio, fortalecer la formación docente y preservar la dimensión humana de la educación.
La irrupción de la Inteligencia Artificial dejó de ser una idea del futuro para estar transformando el mundo del trabajo y las prácticas educativas. Desde la planificación hasta la búsqueda de información o la producción de contenidos, sus aplicaciones crecen a un ritmo que interpela a los que integran el sistema educativo.
En este contexto, Gastón Sánchez, pedagogo y tecnólogo, propuso abandonar tanto el entusiasmo acrítico así como el rechazo absoluto. Y de esta forma construir una interacción consciente con estas tecnologías. A su entender, la clave está en comprender su potencial. Sin perder de vista que el criterio profesional y la decisión pedagógica siguen siendo responsabilidad de las personas.
La Inteligencia Artificial como herramienta para potenciar la tarea docente
Lejos de considerar que la IA representa una amenaza para la profesión docente, Sánchez sostuvo que esta herramienta puede convertirse en un recurso valioso para optimizar distintas tareas y fortalecer los procesos de enseñanza. “No lo va a reemplazar al docente. Sí va a hacer que un docente sea mucho más potente en su forma de trabajar”, afirmó.
Según explicó el especialista, estas herramientas pueden colaborar en tareas rutinarias como la planificación de clases, la organización de materiales o la elaboración de determinados documentos. De esta manera, los educadores pueden dedicar más tiempo a aquellas funciones que requieren criterio pedagógico y acompañamiento humano.
Sin embargo, advirtió sobre la necesidad de la capacitación permanente. “Estas nuevas tecnologías, tan disruptivas, no tienen manual. Se actualizan constantemente y es ahí donde la formación continua se hace un irrenunciable”, señaló.
Para Sánchez, la incorporación de la IA no debe quedar limitada a los contextos con mayores recursos tecnológicos. Recordó que el desarrollo de aplicaciones capaces de funcionar sin conexión a internet y el aprovechamiento de dispositivos que aún continúan siendo funcionales amplían las posibilidades de acceso.
“El tema es optimizar recursos y saber aprender a manejarlos de la mejor manera posible, éticamente, profesionalmente, con el uso crítico”, explicó. En esa línea, remarcó que la IA puede asumir determinadas tareas mecánicas, pero no todas. “Que me ayude a determinadas cosas, que después le doy la impronta que yo quiero como profesional”, resumió.
Un uso ético para proteger la dimensión humana de la educación
Junto con las oportunidades, Sánchez planteó que el crecimiento de la Inteligencia Artificial también abre interrogantes sobre la forma en que las personas se relacionan con estas herramientas. Uno de los riesgos principales aparece cuando se comienza a atribuir características humanas a sistemas que no las poseen.
“¿Vas a relegar un comportamiento humano a algo que no es humano? Bueno, me parece que hay un riesgo en este punto, con los más jóvenes y con los adultos también”, expresó.
Desde la perspectiva de Sánchez, la escuela tiene un papel fundamental en la construcción de una ciudadanía digital crítica. Esto implica no solo enseñar a utilizar nuevas tecnologías, sino también comprender aspectos vinculados con la privacidad, la huella digital y el manejo responsable de los datos personales.
Al mismo tiempo, consideró que las herramientas digitales pueden convertirse en aliadas para el desarrollo profesional y la generación de nuevas oportunidades, siempre que su uso contribuya a potenciar proyectos en el mundo real y no quede reducido a un consumo pasivo de contenidos.
Para el pedagogo, mantener el equilibrio entre innovación tecnológica y responsabilidad ética es un desafío. “El uso crítico, ético, profesional de una herramienta que a veces es utilizada como un juguete o que parece que es una persona, pero no lo es, es todo un tema que me parece que no es menor. Porque está reformulando los trabajos, está reformulando muchas actividades del campo laboral y en el campo docente”.
Esa reflexión se resume en una idea que, para Sánchez, debería orientar el futuro de la educación frente al avance tecnológico. “Ante más Inteligencia Artificial, más humanidad”.
La mirada de Gastón Sánchez invita a repensar el papel de la escuela en el escenario tecnológico actual. “A veces decimos la escuela parece que tiene que tomar todo. Pero no hay institución como la escuela. No hay institución que haga lo que hace la escuela. Y quizás lo que haya que hacer es empezar a darle formato a qué escuela queremos en tiempos de Inteligencia Artificial. ¿Qué docente quiero ser en estos tiempos?”

