Liliana Manente, docente de nivel inicial y especialista en alfabetización, habló sobre las herramientas fundamentales para el aprendizaje de los chicos. También destacó el rol de las familias y de los ambientes alfabetizadores pensados en función de la enseñanza.
Manente aseguró que hay vacíos metodológicos que se presentan con la implementación de las propuestas didácticas y lineamientos curriculares en torno a la alfabetización inicial. Ante estos vacíos, los docentes optan por implementar de estrategias “que no están acordes al enfoque que se presenta”. Se ven forzados a usar las herramientas propias de su experiencia, que generalmente rondan la tradición escolar o las propias trayectorias escolares de los docentes. Y el enfoque curricular ve esto como negativo.
En palabras de la especialista, por ejemplo, en una escuela en que los chicos están en una situación económica y sociocultural complicada, en aulas heterogéneas y numerosas, las propuestas de la currícula se notan “como quizás lejanas a lo que se pretende”. Es por este motivo que es importante trabajar en lo que se propone como ambiente alfabetizador, y la postura del docente ante estas situaciones.
“Las familias tienen un papel mucho más importante dentro de este triángulo que hay entre escuela, familia y niño”, agregó la docente. “Fundamentalmente los papás y las mamás podrían llegar a tener distintas estrategias que nosotros podemos ofrecerles. De acuerdo a lo que nosotros vemos en las realidades en la escuela. He sido docente desde 25 años atrás, con una trayectoria en primer ciclo muy importante, específica. Y me he preparado para poder ofrecerle a los papás distintas herramientas, en este sentido, para que ellos tengan en sus casas la posibilidad de ofrecerle a los chicos instrumentos de alfabetización”.
Alfabetización inicial y herramientas tecnológicas
Los padres pueden utilizar los instrumentos de alfabetización como herramientas en sus casas, en la cotidianeidad del día. Se trata de algo que los padres pueden implementar con los chicos “cuando los docentes no les damos, por ejemplo, una actividad de refuerzo para que se lleven al hogar”.
La especialista también se refirió a la cuestión del uso de la tecnología. “En realidad, nosotros utilizamos las herramientas tecnológicas en pos de la alfabetización inicial. Ensayamos a través de distintos videos, de algunas canciones, de alguna que otras intervenciones que se hacen de forma interactiva con los chicos en las escuelas. Y esto lo hablamos muchísimo con las familias en las reuniones que tenemos a diario con los papás”.
Según comentó Manente, el ambiente de la tecnología está tan globalizado que “quizás los papás no tienen las herramientas necesarias para saber dónde poder ensayar con los chicos alguna distracción que favorezca al proceso de alfabetización inicial”.
“Yo como referente del primer ciclo en la escuela donde estoy trabajando, buscamos distintas herramientas digitales que posibiliten la función de la lectura y la escritura en los chicos”, dijo la docente. “Pero hay casos y casos. Yo calculo que la mayoría de los papás y mamás que nos están escuchando saben de lo que estoy hablando. Sé que por ejemplo hay niños que están continuamente con el celular y no pierden instancia de estar jugando. Atrapados en algún tipo de juego. Y esto hace que pierdan el sentido que tiene de alfabetización o que tiene de lectura y escritura. Pero, por otro lado, la mayoría de las familias entienden que es una responsabilidad que se tiene que supervisar”.
La exposición a la lectura, tanto en la escuela como en las casas, fue otro de los temas que destacó Manente. “Es fundamental que los chicos estén inmersos en mundos letrados. En mundos literarios, en mundos donde los chicos puedan entender por qué un personaje se caracteriza de tal manera, y por qué actúa de tal manera. Y poder llevar eso a otros mundos imaginarios, provocándoles la invención, el efecto de inventar y poder plasmar en un escrito lo que ellos quieren expresar”.
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