Ruth Harf: Liderazgo educativo y acompañamiento más allá de la oficina de dirección

Ruth Harf: Liderazgo educativo y acompañamiento más allá de la oficina de dirección

La licenciada en Ciencias de la Educación, Ruth Harf, reflexionó sobre los desafíos actuales de la conducción escolar. También insistió en la necesidad de fortalecer el acompañamiento docente y el papel de la escuela en la construcción de formas de convivencia basadas en el diálogo

Las transformaciones sociales, culturales y educativas de los últimos años han ampliado las responsabilidades de quienes ocupan cargos de conducción en las instituciones escolares. Lejos de limitarse a tareas administrativas, el rol directivo exige hoy capacidades de liderazgo, acompañamiento y construcción de vínculos. Todo esto debe permitir sostener proyectos educativos cada vez más complejos. Sobre estos desafíos reflexionó la licenciada en Ciencias de la Educación Ruth Harf, quien propuso repensar la función directiva desde una perspectiva pedagógica y relacional.

Más allá de la administración: el directivo como líder pedagógico

“Los desafíos que hoy tenemos, aunque parezca mentira, es quitar de encima de todos la idea del directivo como meramente un administrativo que llena papeles”, sostuvo Harf. Según su mirada, el foco debe correrse hacia la de “un directivo que conduce, organiza, coordina, acompaña. Y que recupera también un rol de enseñante”.

En este contexto, la conducción escolar no se limita a garantizar el funcionamiento cotidiano de la institución. También implica construir espacios de intercambio, orientar procesos pedagógicos y generar condiciones para que los docentes puedan desarrollar su tarea de manera reflexiva y colaborativa.

La especialista destacó el rol del acompañamiento como una dimensión central del liderazgo educativo. A su entender, acompañar no significa supervisar desde una posición jerárquica, sino construir vínculos profesionales que permitan compartir experiencias, enfrentar dificultades y fortalecer las prácticas de enseñanza.

Harf resaltó la importancia de la formación continua. Según explicó, los procesos de capacitación resultan más enriquecedores cuando se desarrollan de manera colectiva. De esta forma permiten que los equipos jerárquicos intercambien experiencias, analicen problemáticas comunes y construyan respuestas compartidas frente a los desafíos de la gestión.

La convivencia escolar y el valor de la palabra

Otro de los ejes abordados por la especialista fue la convivencia escolar, y el papel que desempeña la escuela frente a las situaciones de violencia o conflicto. Con las manifestaciones de agresividad visibilizándose más en la sociedad a través de las nuevas tecnologías y los retos virales, Harf consideró fundamental recuperar el valor de la palabra como herramienta de mediación y construcción de acuerdos.

“De alguna manera, nosotros necesitamos ejercitar el uso de la palabra. En el sentido de ‘vamos a hablarlo. Vamos a conversarlo’. El uso de la palabra permite reconvertir la violencia en actos, en una discrepancia o discusión al interior del encuentro entre personas”.

Según Harf, la escuela cumple un papel fundamental en los procesos de socialización, ayudando a los estudiantes a reconocer sus emociones y expresarlas de formas compatibles con la convivencia democrática. Así, sentimientos como el enojo o la frustración, que forman parte de la experiencia humana, pueden ser canalizados a través de conductas que respeten los derechos y la integridad de los demás.

En este sentido, el objetivo institucional de la escuela no pasa por eliminar las diferencias, o alcanzar consensos absolutos. Pasa por construir condiciones que permitan convivir con la diversidad de opiniones y perspectivas. “No siempre estar de acuerdo, sino llegar a un acuerdo”.

Al mismo tiempo, la especialista advirtió sobre la necesidad de abordar las situaciones de violencia con responsabilidad y criterio profesional. “Todos los temas que tienen que ver con ejes como el de la violencia institucional, tienen que ser tratados con mucho cuidado”, sostuvo. “Hay gente especializada en tomar todo el tema de las violencias sociales y cómo repercute al interior de la institución”.

En la mirada de la especialista, los equipos directivos no tienen que enfrentar estas situaciones en soledad. Los protocolos, de equipos de orientación y de redes institucionales constituyen herramientas indispensables para abordar los conflictos complejos sin caer en simplificaciones ni respuestas improvisadas.

En un escenario educativo atravesado por múltiples demandas, las reflexiones de Harf recuperan una idea central: el liderazgo escolar no se construye únicamente desde la organización y la gestión, sino también desde la capacidad de generar vínculos, promover el diálogo y acompañar a las comunidades educativas en la búsqueda de formas más democráticas de convivencia.

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