La última retaguardia de Güemes: ¿Qué significa defender la frontera hoy?

La última retaguardia de Güemes: ¿Qué significa defender la frontera hoy?

Autor

El 17 de junio de 1821, bajo el techo de ramas de un campamento en la Cañada de la Horqueta, moría Martín Miguel de Güemes. Tenía apenas 36 años, una herida de bala que se había infectado y el cuerpo exhausto de quien pasó una década cabalgando a la par de la historia. Días antes, los oficiales realistas le habían ofrecido médicos, riquezas y el fin de la persecución a cambio de su rendición. La respuesta del general salteño no fue un discurso para el bronce; fue una orden a su segundo en el mando: jurar que jamás claudicarían ante el enemigo.

Güemes no murió en un palacio, ni rodeado de la élite que tantas veces le dio la espalda desde el puerto de Buenos Aires. Murió en su ley: en un catre de campaña, bajo los árboles, rodeado por sus gauchos.

La historia oficial tardó décadas en reconocerlo, quizás porque la figura de Güemes incomodaba. Su ejército no estaba compuesto por soldados profesionales de uniforme impecable, sino por peones rurales, arrieros, indígenas y mujeres que lo daban todo. Los “Infernales” no peleaban solo por un mapa abstracto; defendían sus vidas, sus familias y su derecho a no ser esclavos en su propia tierra. La soberanía, para ellos, tenía rostro comunitario.

¿Dónde están nuestras fronteras hoy?

Si la patria de Güemes era la defensa desesperada de una frontera que sostenía el sueño de la independencia entera, cabe preguntarnos: ¿Dónde están nuestras fronteras hoy?

Hoy no hay ejércitos realistas cruzando la Quebrada de Humahuaca, pero las amenazas a nuestra convivencia y al futuro común adoptan formas más sutiles y cotidianas:

  • La frontera de la desigualdad, que deja a miles fuera del aula o del plato de comida.
  • La frontera del desarraigo ambiental, que desgasta los recursos que compartimos.
  • La frontera de la indiferencia, que rompe los lazos solidarios en el barrio y nos encierra en pantallas aisladas de redes sociales virtuales.

Defender la patria en el siglo XXI ya no es una invitación a morir por ella en un campo de batalla, sino una interpelación a cómo elegimos vivir en ella y con los otros. Es la construcción de ciudadanía activa, el cuidado de lo público y la convicción de que nadie se salva solo.

Actividad para el aula:

Inicio: El gancho (15-20 min)

Arrancamos con el pizarrón en blanco. Escribo dos palabras gigantes: PATRIA y DEFENDER.

Les pido que me tiren lo primero que se les venga a la cabeza. Seguro van a salir cosas como: “los soldados”, “la guerra”, “la bandera”, “Messi”, “el mundial”. Anoto todo lo que salga en un costado (el “torbellino” de siempre).

Ahí les leo el artículo que armamos, o les cuento resumido el final de Güemes: el tipo muriendo en un catre en el medio del monte, desangrándose, diciéndole que no a la plata y a los médicos de los enemigos con tal de no traicionar a los vecinos de Salta que lo bancaban.

  • La pregunta para romper el hielo: “Che, si defender la patria para Güemes era quedarse a morir en el monte con sus vecinos… ¿qué es defender la patria hoy que no estamos en guerra con nadie?” Dejamos que opinen un rato.
Desarrollo: Trabajo con el texto y debate (40 min)

Reparto la fotocopia del texto del inicio del artículo (o lo leen del teléfono si tienen el PDF en el grupo). Les pido que se junten de a dos o tres (como se sientan más cómodos, sin forzar grupos raros) y que respondan tres preguntas en la carpeta. Nada de cuestionarios eternos:

  1. El texto dice que hoy las “fronteras” son la desigualdad, la indiferencia o el conflicto en las redes. ¿Están de acuerdo? ¿Cuál de esas “fronteras” sienten que se nota más en la escuela o en el barrio?
  2. Busquen en el texto por qué la historia oficial tardó tanto en reconocer a Güemes y a sus gauchos. ¿A quiénes se parece esa gente hoy? (Pensar en personas comunes que laburan por los demás).
  3. Inventen una frase corta que resuma qué significa para ustedes cuidar “la retaguardia” del curso o de la escuela hoy.

Mientras laburan, recorro los bancos. La idea es ayudarlos a destrabar la pregunta 3, que es la que más les va a costar porque los obliga a ponerse creativos.

Cierre: Puesta en común (20 min)

Hacemos una ronda rápida donde cada grupo lee su frase de la pregunta 3. Las vamos anotando en el centro del pizarrón para armar una especie de “mural de frases”.

Una invitación a nuestros docentes

Llevar a Güemes al aula desde esta perspectiva transforma la efeméride en un taller de pensamiento crítico. Nos permite proponerles a los estudiantes que dejen de ser espectadores del pasado para convertirse en cronistas de su presente.

Cuando los chicos y chicas debaten cómo cuidar su escuela, cómo frenar la violencia en las redes o cómo organizarse para ayudar a un comedor comunitario, están haciendo exactamente lo mismo que hacían los Infernales en el monte: cuidar la retaguardia de su comunidad.

El mejor homenaje que podemos hacerle al general gaucho no es recordarlo inmóvil en una estatua de piedra, sino reactivar su fuego en las aulas. Porque una patria no se defiende de una vez y para siempre; se defiende todos los días, con los ojos bien abiertos y las manos dispuestas al trabajo compartido.

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *