Retórica del Adoctrinamiento: “Siempre que hay educación, hay una intención de influir”

Retórica del Adoctrinamiento: “Siempre que hay educación, hay una intención de influir”

Gabriela Diker, académica, especialista en educación, pedagoga e investigadora, habló sobre la retórica del adoctrinamiento escolar. “Tiene que haber por un lado la intención de influir, y por otro lado saber que lo que va a emerger es la libertad de un sujeto que va a hacer con eso otra cosa. Y eso es la educación”, declaró.

La académica destacó la importancia de la educación escolar como institución social que comparte toda la población. Una institución en la que se comparte la experiencia social más intensa, la mayor cantidad de horas, días, años de las vidas de cada uno. El problema es que se empieza a ver “por un lado, una especie de abstención por parte de los adultos. No tengo nada para decir, o no tengo nada para ofrecer. Y por otro lado, cuando sí hay un gesto de intentar ofrecer algo, de influir en el otro, aparece esto que yo llamo la retórica del adoctrinamiento, ¿no? Como si eso fuera un problema”.

Diker aseguró que los acontecimientos puntuales que suelen ser calificados como adoctrinamiento son “cuestiones muy menores en la escala del sistema educativo”. Sin embargo, aclaró que su interés es “entender qué condiciones hacen posible que la retórica del adoctrinamiento escolar sea lo que hoy esté movilizando organizaciones, en todo América Latina, de padres y madres de familia. Esté organizando fuerzas políticas, esté promoviendo proyectos de ley. Quiero decir, de pronto es un nuevo tema, de los pocos temas noticiables de la agenda educativa. Un tema que moviliza a la opinión pública, aunque sea un tema menor. Y la pregunta es, frente todos los problemas que tienen nuestros sistemas educativos, por qué este se dispara”.

Retórica del adoctrinamiento y reformas estatales

En una modificación reciente a la ley nacional de educación por parte del gobierno nacional, se introdujeron cuestiones que la especialista calificó de puramente testimoniales. “Pero hay algo de la relevancia que adquieren este tipo de medidas, este tipo de anuncios, que nos tiene que hacer pensar qué es lo que efectivamente está en discusión”.

El movimiento de la sociedad civil en cuanto a la retórica del adoctrinamiento escolar no es menor, según explicó la académica. “En América Latina hay organizaciones de padres y madres de familia que se han creado bajo la bandera de la lucha contra el adoctrinamiento escolar. Como Con mis Hijos no te Metas que se creó en Perú en el año 2016, pero hoy tiene filiales en casi todos los países de la región. O Escuela sin Partido, en Brasil. Que son organizaciones con una enorme capacidad de lobby político”.

Estas organizaciones civiles, señaló Diker, “vienen promoviendo, junto con muchas otras, proyectos de ley que se han presentado en casi todos los países de América Latina. Que esto también es notable. Vuelvo a decir, frente a los tremendos problemas educativos que tiene nuestro sistema, que se movilicen recursos de la sociedad civil, y de la política para abordar un problema que, la verdad es un problema completamente menor en su escala, llama mucho la atención”.

En palabras de la especialista, lo que se pone en agenda cuando se señala el adoctrinamiento como un problema educativo, son dos cosas. “Primero, un problema político que tiene que ver con el cuestionamiento a la autoridad estatal. Por lo general, todas las organizaciones que defienden la lucha contra el adoctrinamiento, defienden la libertad de las familias y de los estudiantes para decidir sobre su educación en contra de la autoridad estatal”.

Lo que está en discusión

Lo que se pone en discusión no es que un individuo le quiere imponer sus ideas a otros. “Sino que lo que pone en cuestión es la pretensión de que las sociedades acuerden una direccionalidad política común para la educación de todos. Y que el garante sea el estado. Eso es lo que está en discusión en términos políticos, como base de la retórica del adoctrinamiento”.

“Las políticas educativas no pueden renunciar, no deberían renunciar a ser garantes de ese consenso social que se organiza. Que se ha organizado históricamente en torno de la definición de cuál es la herencia cultural que vamos a pasar a las nuevas generaciones a través del sistema de educación” comentó la académica. Lo que está en discusión es la necesidad de que exista algo en común, y “las políticas educativas, garantes de un derecho basado en el principio de igualdad, no pueden retirarse de la responsabilidad de seguir articulando eso que todos tenemos en común”.

Diker concluyó que algo que hay que defender sin pudor que “educar sí es influir. Sí es querer meterse con el otro. Siempre que hay educación, hay una intención de hacer algo, de incidir, de influir, de cambiar lo que el otro piensa. Eso es exactamente enseñar”.

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