Adriana Donzelli, secretaria general de SADOP Provincia de Buenos Aires, analizó la sobrecarga laboral en la docencia privada y destacó la importancia de reconocer los límites de la jornada de trabajo y el derecho a la desconexión digital.
La sobrecarga laboral docente no es un fenómeno nuevo, pero en los últimos años adquirió nuevas formas. Mensajes, correos electrónicos y llamados que llegan fuera del horario escolar pueden extender una jornada que ya incluye tareas que muchas veces se realizan fuera de la institución. Para Adriana Donzelli, secretaria general de SADOP Provincia de Buenos Aires, una parte del problema está en la naturalización de estas exigencias y en una mirada de la docencia que la despoja de su condición de trabajo.
“No es un problema nuevo, lamentablemente, la sobrecarga laboral docente. Pero entendemos que en este momento se ha complejizado particularmente, y tiene que ver con esta dificultad de ponerle un límite a la jornada laboral docente”, explicó.
Cuando el trabajo se extiende más allá del horario
La planificación, la corrección y otras tareas vinculadas con la actividad educativa pueden continuar fuera de la institución y trasladarse al hogar. A esto se suma la disponibilidad permanente que permiten las herramientas digitales, que puede hacer que una comunicación laboral parezca urgente incluso cuando puede esperar hasta el siguiente día de trabajo.
En este contexto, Donzelli destacó el Acuerdo Paritario de Desconexión Digital, que libera a los docentes de la obligación de responder llamados, mensajes o correos electrónicos fuera de su horario laboral. Para la dirigente, este límite no solamente protege el tiempo de descanso, sino que también permite que los docentes ejerzan ese derecho sin sentir que están incumpliendo con sus responsabilidades.
“El Acuerdo Paritario de Desconexión establece que ningún docente fuera del horario escolar tiene que estar obligado a responder llamados, mensajes, mails fuera de su horario”, señaló. La jornada laboral, explicó, tiene una duración determinada y respetarla no debería generar culpa.
La cuestión también alcanza a las actividades que pueden presentarse como colaboraciones. Según Donzelli, una colaboración solamente puede ser voluntaria, y no puede convertirse en una obligación acompañada de presiones o sanciones. “Ninguna colaboración puede ser exigida como carácter obligatorio. Una colaboración es eso. Es algo voluntario”.
De esta manera, poner límites a la jornada no significa negarse a participar de la vida institucional ni desentenderse de los estudiantes. Significa diferenciar entre aquello que forma parte del trabajo y aquello que se realiza voluntariamente, evitando que la disponibilidad permanente se convierta en una condición implícita de la tarea docente.
Desconexión digital y aprendizaje: dos derechos que deben convivir
Para Donzelli, defender la jornada laboral de los docentes no implica ponerla en oposición al derecho de los estudiantes a recibir una educación de calidad. Ambos derechos pueden y deben coexitstir.
“No es incompatible o la educación de los chicos o el trabajo de los docentes. Son las dos cosas. Son derechos, siempre. Y el ejercicio de un derecho nunca puede implicar la retracción de otro”, sostuvo.
En este sentido, el desafío consiste también en dejar de naturalizar aquellas prácticas que extienden la jornada sin una planificación o remuneración correspondiente. “El trabajo no es gratuito, no se presume gratuito”, afirmó Donzelli. Y señaló que las distintas tareas que llevan adelante las instituciones deben organizarse de manera que no impliquen exigencias por encima de lo que corresponde al docente.
Frente a estas situaciones, la dirigente destacó la importancia de que los docentes conozcan sus derechos y puedan contar con acompañamiento colectivo. El asesoramiento y la organización, sostuvo, permiten abordar las dificultades que pueden resultar más complejas cuando se enfrentan individualmente.
“Es muy importante, primero, que el docente sepa que no tiene que estar a disposición fuera del horario escolar para requerimientos que no correspondan. Pero también que se asesoren, que se organicen”, concluyó.

