Recibirse como docente es apenas el comienzo de un proceso que también implica aprender a desenvolverse en un sistema con procedimientos, requisitos y dinámicas que no siempre forman parte de la formación. La licenciada en educación Julieta Rodriguez creó la Guía Edulab a partir de su propia experiencia para acompañar a quienes atraviesan ese momento de transición.
Terminar el profesorado y obtener el título docente supone alcanzar una meta importante, pero también abre la puerta a una etapa para la que no siempre se tienen todas las respuestas. Al momento de buscar los primeros cargos, aparecen listados, inscripciones, plazos documentación y procedimientos administrativos que pueden resultar tan desconocidos como la propia dinámica cotidiana de una escuela.
Julieta Rodriguez conoce esa experiencia de primera mano. Cuando terminó sus estudios y quiso ingresar al sistema educativo público de la provincia de Buenos Aires se encontró con una serie de trámites y mecanismos que no conocía. Esa experiencia fue el punto de partida para crear la Guía Edulab, una propuesta destinada a acompañar a docentes y profesionales en sus primeros pasos.
Un aprendizaje que continúa después del título
La distancia entre la formación académica y el ejercicio profesional no se limita a lo que sucede dentro del aula. Para quienes recién comienzan, también implica aprender cómo funciona el sistema en el que van a desarrollar su tarea.
Uno de los principales desafíos aparece en las inscripciones a los distintos listados. La cantidad de opciones, los requisitos específicos y los períodos de reclamo pueden resultar difícil de identificar para alguien que nunca atravesó este proceso. A esto se suma que una inscripción incorrecta no necesariamente genera una advertencia: el sistema puede permitir que se complete el trámite sin señalar ese error.
También existen requisitos vinculados con la acreditación y el registro de títulos, además de documentación que debe presentarse en cada instancia, incluso al momento de tomar posesión de un cargo. Incluso el primer día en una escuela puede traer dudas sobre qué papeles tener a disposición y qué procedimientos seguir.
Para Rodriguez, estos aprendizajes forman parte de una profesión que continúa transformándose. Los cambios producidos desde la pandemia modificaron modalidades y procedimientos, haciendo necesario volver a familiarizarse con herramientas y formas de gestión que antes se realizaban de otra manera.
“Creo que la formación nuestra no termina nunca”, sostiene Rodriguez. Y esa formación continua no se relaciona solamente con los conocimientos pedagógicos. También requiere mantenerse en contacto con una realidad profesional cuyos contextos y herramientas se siguen transformando.
Una guía para atravesar el comienzo
La Guía Edulab nació precisamente de esa necesidad. La propuesta que impulsa Rodriguez reúne contenidos destinados a quienes terminan sus estudios, a estudiantes avanzados de profesorados y también a profesionales que buscan incorporarse a la docencia y necesitan orientación sobre los procedimientos del sistema educativo.
El formato busca facilitar el acceso a esa información. En lugar de concentrarla en extensos documentos, la guía está organizada en módulos con videos breves dedicados a cuestiones puntuales, entre ellas el uso del portal ABC, los actos públicos y distintos aspectos administrativos del ingreso a la profesión.
Uno de los módulos está dedicado específicamente al primer día en la escuela. Allí se aborda la documentación que puede ser necesaria para evitar que un desconocimiento inicial complique el alta o el comienzo en la actividad.
Además del material audiovisual, la propuesta contempla la posibilidad de contar con asesoramiento personalizado para resolver consultas que aparecen durante el año. De esta manera, el acompañamiento no queda limitado a la preparación previa al ingreso, sino que busca responder también a situaciones concretas que surgen durante los primeros pasos.
De la incertidumbre al acompañamiento
Pero la incertidumbre del comienzo no es solamente administrativa. Frente a la sensación de no estar preparado, o de no poder afrontar aquello que todavía se desconoce, Rodriguez propone no interpretar el miedo únicamente como un obstáculo.
“Lo que les digo siempre yo es que se animen, que no tengan miedo”, explica. Para la licenciada en educación, ese temor también puede expresar las ganas de hacer las cosas bien. La familiaridad con la cotidianeidad escolar llega progresivamente, a medida que se atraviesan esas primeras experiencias.
Dar ese primer paso, entonces, también forma parte del aprendizaje profesional.
Y acompañar ese proceso es, para Rodriguez, algo que trasciende la creación de una herramienta. “A mí me encanta. Para mí es un orgullo poder estar de este lado, es un placer. Muchos a veces me escriben diciéndome disculpame que te moleste tanto, pero no, la verdad que yo encantada de poder hacerlo. Es mi trabajo. Siento que siempre me gustó hacer esta parte de tutorías, por eso estudié la licenciatura en educación también. Y poder estar ahora de este lado, pudiendo acompañar esos procesos, para mí es genial”.


