Las ART y la salud docente: qué cubren, qué no y cómo reclamar

Las ART y la salud docente: qué cubren, qué no y cómo reclamar

Desde el Estudio PSV, el abogado laboralista José Hervés explica el rol de las aseguradoras, los derechos de los docentes y los límites actuales del sistema.

La labor docente conlleva una carga física y emocional que, sostenida en el tiempo, suele derivar en problemas de salud. En este contexto, José Hervés, abogado laboralista del Estudio PSV, explicó que las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART) cumplen un rol central en la cobertura, prevención y eventual reparación de daños para los trabajadores. Sin embargo, no todas las afecciones derivadas de esta profesión están reconocidas por el sistema, lo cual deja a muchos docentes con preguntas sobre el alcance real de estas herramientas.

Enfermedades profesionales: entre lo reconocido y lo invisibilizado

Hervés destacó que hay patologías que el marco legal vigente identifica claramente como enfermedades propias de la vocación docente. Por ejemplo, el uso intensivo de la voz en el aula convierte las cuerdas vocales en una de las principales víctimas del desgaste. La prevención de la disfonía se convierte en un paso clave. Sin embargo, no todas las problemáticas tienen el mismo nivel de reconocimiento legal.

“El estrés en el trabajo afecta muchísimo. Más, como decís vos, que están con tantos chicos, con tanta responsabilidad. Ya estar con un chico, siempre requiere un grado de atención extra que con un adulto, por ejemplo. El adulto se maneja solo, el chico necesita una guía en todo momento. Es como te digo, si me preguntás a mí, el estrés sí tendría que ser reconocido como una enfermedad profesional. Pero hoy por hoy, las ART no te lo reconocen. Es la realidad también”, explicó el representante de Estudio PSV.

El especialista también advirtió sobre la necesidad de orientar los reclamos hacia instancias que efectivamente generen un beneficio concreto para el trabajador. “Uno también, a la hora de tener este tipo de charlas con los docentes, los tiene que orientar para que lo que se reclame, sea lo que les traiga un beneficio real. Que les traiga una licencia, en caso de ser necesario. Una indemnización, si es que corresponde. Y no orientarlo con un tipo de trámite que solamente lo haga entrar en la burocracia de la ART, y termine siendo un estrés más que te sumás”

Reclamos, derechos y el rol de las ART

Para que una enfermedad sea reconocida dentro del sistema de ART, el primer paso es contar con un diagnóstico médico que acredite el daño. A partir de allí, se inicia el procedimiento ante la ART, que evaluará el caso y determinará las prestaciones correspondientes.

En situaciones donde la patología impide continuar frente al aula, los docentes tienen derecho a un cambio de funciones. Este puede ser temporal o definitivo, según la evolución del cuadro. Por otro lado, en el contexto de la educación privada, si la institución no puede ofrecerle al docente una reubicación, la legislación contempla como alternativa el despido con indemnización.

Hervés es categórico en cuanto a la importancia de no renunciar a los derechos laborales. “Lo último que debería hacer el docente es la renuncia. Siempre. Porque no te pueden dejar a vos sin tu trabajo, cuando vos, encima de eso, te generaste una enfermedad a causa de tu trabajo. O sea, donde perdiste la salud, te quieren hacer que renuncies y no darte una función distinta. En todo caso ahí, lo que le corresponde al docente, en una institución privada, es que le indemnicen”. Además, el especialista recordó a los trabajadores que “la renuncia es renunciar a tu derecho de cobrar esa indemnización”.

En cuanto al funcionamiento de las Aseguradoras, el abogado subrayó que se trata de entidades privadas obligadas por la ley a responder ante daños laborales. “La indemnización se percibe por única vez. Una vez sola, y es algo que se tiene que reclamar, sino la ART nunca te lo va a dar. Vuelvo con el ejemplo de cuando te chocan el auto. Si vos no denunciás el choque, el seguro no te va a estar llamando para que vos cubras el arreglo del auto. Es lo mismo acá”, graficó.

Cómo funcionan las indemnizaciones en la práctica

Según el especialista, lo que está asegurado ante una ART es la salud física del docente. “Se cobra por única vez, y lo paga la ART. Eso hay que tenerlo en cuenta, porque no es que lo está pagando el estado acá. No es la Dirección General de Cultura y Educación. Es una empresa privada que tiene como objetivo, justamente, cuidar tu salud. Si no la cuida y te ocurre un daño, te tiene que indemnizar”.

Comprender estos mecanismos es clave para que los docentes puedan ejercer sus derechos sin caer en desinformación o en decisiones que perjudiquen su situación laboral. En un escenario donde no todas las enfermedades son reconocidas, contar con información clara y el asesoramiento adecuado se vuelve indispensable. Con esto en mente, Hervés les dejó una recomendación final a todos los docentes.

“Primeramente, estén atentos a su salud, porque es algo que los va a acompañar toda su vida. La indemnización va a ser una consecuencia de qué tanto se cuiden o no su salud. También la realidad es que es inevitable usar la voz como docente. Así que hay que estar atento a hacerse los estudios correspondientes. Y si uno ya tiene una patología, hacer el reclamo correspondiente. No dejar pasar el tiempo, no creer que es algo que le puede traer un problema porque no lo trae, esa es la realidad. Hay un procedimiento previo para esto, está todo regulado por la ley”.

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