Conocer los requisitos del régimen previsional y verificar los servicios registrados permite anticiparse a posibles inconvenientes. La abogada Florencia Valdovino, del Estudio Jurídico PSV, explicó las particularidades del sistema y la importancia de planificar el retiro.
La jubilación es una etapa que requiere algo más que alcanzar determinada edad y reunir los años de aportes exigidos. La trayectoria laboral, los cargos desempeñados y el organismo previsional que intervenga pueden influir tanto en las condiciones de acceso como en el cálculo del haber. Por eso, anticipar las gestiones y revisar la documentación disponible son pasos importantes para los docentes que se acercan al retiro.
En diálogo con Asuntos Docentes, la abogada Florencia Valdovino, integrante del Estudio Jurídico PSV, repasó los principales aspectos del régimen previsional docente y respondió consultas de los oyentes sobre los requisitos, el cálculo de las prestaciones y el reconocimiento de servicios.
Requisitos y condiciones del régimen previsional docente
El régimen jubilatorio docente contempla condiciones específicas de edad y años de aportes. Según explicó Valdovino, los requisitos mínimos son 50 años de edad y 25 años de servicios docentes, condiciones que permiten acceder a un haber equivalente al 70% de la remuneración de referencia. El porcentaje puede aumentar hasta el 80% al alcanzar los 55 años de edad y 30 años de aportes.
La abogada señaló que estas condiciones no varían según el nivel educativo en el que se desempeñe el trabajador. También explicó que el cálculo de la prestación depende de la trayectoria laboral y de los períodos que se toman como referencia. En el caso del Instituto de Previsión Social (IPS), una de las alternativas contempla los 36 mejores meses consecutivos de desempeño, mientras que otra considera 60 meses alternados, con diferencias en las condiciones para computar cargos simultáneos.
Por ese motivo, conocer la propia historia laboral resulta fundamental para evaluar las opciones disponibles. La revisión de los cargos desempeñados y de los períodos de servicio permite identificar qué información debe estar registrada y qué documentación podría ser necesario completar antes de iniciar el trámite.
Anticipar el trámite y revisar los aportes
Valdovino recomendó comenzar a preparar la jubilación aproximadamente tres años antes de la fecha prevista para el retiro. Ese margen permite revisar los servicios registrados, detectar posibles inconsistencias y reunir las certificaciones necesarias para corregirlas.
Los faltantes en la historia laboral pueden generar dificultades al momento de tramitar la prestación. Por eso, es importante comprobar que los servicios efectivamente realizados figuren en los registros oficiales, especialmente cuando se trata de períodos antiguos o de empleos en establecimientos educativos donde ya no se trabaja. Si se detectan errores, el docente puede necesitar certificaciones de servicios y realizar las gestiones correspondientes ante las áreas administrativas de la Dirección General de Cultura y Educación.
Otra cuestión relevante es determinar qué organismo previsional tendrá a su cargo la jubilación cuando existen aportes realizados en distintos regímenes. La entrevistada explicó que, para establecer la caja otorgante, se considera dónde se acumula la mayor cantidad de años de aportes, independientemente de que correspondan a servicios comunes o especiales.
Al respecto, señaló: «Siempre, con una jubilación, lo primero que se determina es quién tiene el rol de caja otorgante». Como ejemplo, mencionó el caso de una persona que aportó durante 15 años como monotributista y durante 14 años al IPS: en esa situación, correspondería tramitar la jubilación ante la ANSES.
La relación entre ambos organismos también permite reconocer servicios realizados en uno y otro régimen. «Entre IPS y ANSES hay reciprocidad de cajas. Por lo cual, la caja que te toque jubilarte te va a reconocer los servicios de la otra caja», explicó Valdovino.
Conocer estas particularidades y revisar la documentación con anticipación permite llegar al momento del retiro con una historia laboral mejor preparada y con mayor claridad sobre las condiciones que pueden influir en la prestación.

