Flavia Sarquís, Coach Ontológico, reflexionó en Asuntos Docentes sobre cómo se fomenta la escucha activa en niños y niñas desde edades tempranas
La coach indicó que la escucha activa podría instalarse “a través de, por ejemplo, una experiencia lúdica donde juguemos a cómo debemos escuchar atenta y activamente a un otro para que realmente estemos escuchando.” La idea es enseñar realmente “qué significa escuchar”.
“La escucha activa va a ir acompañando desarrollos más respetuosos en los vínculos”, dijo Sarquís. Estos desarrollos tienen que ver con aprender a escucharse, a escuchar a otros o al docente. Es “aprender a escuchar cómo estoy aprendiendo, cómo estoy tomando conciencia de mi propio aprendizaje y cómo aprendo colaborativamente con otro”
Según la educadora, la escucha activa consiste en “instalar actividades básicas, sencillas, compartiendo el propósito de la clase”. Todo esto usando herramientas para aprender a mirar a las personas que están hablando, demostrar interés por lo que se dice, no interrumpir, juzgar o presuponer lo que la persona está por decir.
Registrar los hechos concretos que forman parte de la conversación también es una parte de la escucha activa, explicó Sarquís. “Aprender a trabajar sobre la postura, la gestualidad, la mirada, el demostrar interés por el otro” son actividades que sirven como entrenamiento de la escucha activa.
“La escucha activa es una forma respetuosa de tratar nosotros como educadores a nuestros alumnos y alumnas”, declaró la coach. Aplicar este tipo de actividades les permite sentirse escuchados, y lograr que “presten mayor atención a los adultos que facilitamos sus aprendizajes y comprendan sus explicaciones”. Además, señaló que la escucha activa “potencia empatía y fortalece lazos afectivos”
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