Luciano Bandiera, de Sicograf, explicó cómo la tecnología interactiva de los proyectores EPSON Brightlink permite convertir cualquier superficie en un entorno digital táctil. Además, detalló las ventajas de un sistema que trabaja con luz natural, y que integra la dinámica de los celulares al proceso pedagógico.
En un escenario educativo atravesado por la necesidad de captar la atención de estudiantes cada vez más familiarizados con entornos digitales, la incorporación de tecnología interactiva en el aula aparece como una herramienta con potencial transformador. En ese marco, Luciano Bandiera, representante de Sicograf, presentó una propuesta basada en proyectores interactivos que buscan acercar la lógica de los dispositivos cotidianos al espacio escolar.
La iniciativa apunta a repensar el uso del aula desde su dimensión física y pedagógica, incorporando herramientas que no solo amplían las posibilidades de enseñanza, sino que también promueven la participación activa de los estudiantes.
Del pizarrón tradicional a una “tablet gigante”
Uno de los aspectos centrales de la propuesta es la capacidad de transformar cualquier superficie en un entorno digital interactivo. A través de los proyectores EPSON BrightLink, es posible convertir una pared, una mesa o incluso el piso en una pantalla táctil de gran escala.
“Con las limitaciones del lugar, pero cualquier pared que tengan en la escuela la transformamos en una tablet gigante, de 200 pulgadas”, explicó Bandiera, al describir el alcance de la tecnología.
Este tipo de dispositivos permite escribir, ampliar imágenes, interactuar con contenidos y trabajar de forma colaborativa directamente sobre la superficie proyectada. A su vez, su potencia lumínica posibilita su uso en aulas con luz natural, sin necesidad de oscurecer el ambiente, lo que favorece la continuidad de las dinámicas habituales de clase.
En términos de implementación, la propuesta incluye no solo el equipamiento, sino también la instalación adaptada a cada institución y la capacitación docente para su uso, lo que busca facilitar su incorporación efectiva en el trabajo cotidiano.
Tecnología cotidiana al servicio del aprendizaje
Otro de los ejes destacados por Bandiera es la posibilidad de trasladar al aula la lógica de interacción que los estudiantes ya manejan en su vida diaria, especialmente a través de los teléfonos celulares.
“La tecnología es la misma. Esa interacción que tienen con los celulares, llevarla a un medio educativo”, señaló.
La dimensión táctil se vuelve aquí un elemento clave: los estudiantes pueden manipular contenidos con las manos, desplazarse por aplicaciones o intervenir directamente sobre lo proyectado. Esta familiaridad con la interfaz no solo facilita el uso de la herramienta, sino que también contribuye a captar la atención y sostener el interés durante la clase.
Además, el sistema permite trabajar con múltiples dispositivos sin necesidad de una infraestructura compleja. Puede conectarse a teléfonos celulares, computadoras o funcionar de manera autónoma, incluso en contextos con conectividad limitada, lo que amplía sus posibilidades de implementación en diferentes realidades escolares.
Inclusión, acceso y nuevas dinámicas de enseñanza
Más allá del aspecto tecnológico, la propuesta pone el foco en su impacto pedagógico, particularmente en términos de inclusión. Una de las funcionalidades destacadas es la posibilidad de guardar y compartir lo trabajado en clase.
“El docente puede escribir de puño y letra, y esa información se guarda. Va a la plataforma, a un grupo de WhatsApp, o directamente al alumno”, explicó Bandiera.
Esta característica permite que los estudiantes que no lograron copiar el contenido durante la clase puedan acceder posteriormente al material completo, respetando los distintos tiempos de aprendizaje y reduciendo desigualdades dentro del aula.
A su vez, la herramienta habilita nuevas formas de enseñanza más dinámicas y participativas. Desde actividades lúdicas hasta propuestas que involucran el movimiento corporal, como trabajar sobre el piso o interactuar en grupo, el dispositivo amplía el repertorio de estrategias pedagógicas disponibles.
En paralelo, Bandiera destacó la eficiencia en el uso de recursos, tanto en términos de consumo energético como en la reducción de impresiones, lo que también representa un beneficio para las instituciones educativas.
En este sentido, la tecnología se presenta no solo como un soporte, sino como un medio para repensar las prácticas de enseñanza, integrando herramientas que dialogan con la experiencia cotidiana de los estudiantes.
“Esa interacción que tienen con los celulares, llevarla al aula. Que puedan tocar, cambiar colores, que una pared simple se transforme en el teléfono que usan continuamente”, sintetizó.

