Escuela y comunidad: el desafío de construir inclusión y aprendizaje compartido

Escuela y comunidad: el desafío de construir inclusión y aprendizaje compartido

El investigador Marcelo Krichesky reflexiona sobre su libro “Escuela y comunidad”, y los desafíos actuales para generar comunidades de aprendizaje, inclusión y diálogo entre la escuela y su entorno

Los contenidos de “Escuela y comunidad, desafíos para la inclusión educativa”, incumben al sistema educativo actual años después de su publicación, aseguró Krichesky. “La cantidad de problemas que hoy tenemos a nivel social, y cómo este interpela a la escuela, obliga de alguna manera a las instituciones a tener otra mirada. Acerca de lo que sucede en el afuera, y qué tipo de estrategias se pueden dar”.

En palabras del especialista en educación, la escuela es interpelada tanto en la cuestión de la enseñanza, como en la idea de asistir y contener. Que es otra de las funciones de las instituciones educativas. El desafío no solo tiene que ver con la construcción del vínculo con los distintos tipos de familia. Sino con involucrar a todos los entornos más próximos a los estudiantes en comunidades de aprendizaje.

“La idea de comunidades de aprendizaje es poder articular desde la escuela con organizaciones sociales, con clubes, con centros de formación profesional. Con otras instituciones que, muchas veces, son próximas a las escuelas. Que desarrollan un montón de iniciativas vinculadas con la educación no formal, o de formación para el trabajo”, explicó el autor.

Kritcheski aclaró que la construcción de dispositivos de articulación con otras instituciones no son un punto fuerte de las escuelas. Ya sea por los tiempos escolares, o las urgencias del día a día. “Pero aquellas que han podido hacerlo, han logrado resultados interesantes. En términos de mejoras de los procesos de inclusión. De hecho, cuando hablamos de lo que pasó con pandemia, todas las políticas de re vinculación se pudieron dar gracias al contacto que las escuelas tienen con otros espacios de educación no formal”.

Las comunidades de aprendizaje son parte de un tejido social importante, que hay que tratar de reconstruir. Con espacios de formación, con espacios que permitan reflexionar sobre la práctica. Y que también “permitan darle cierta legitimidad a instituciones que también desarrollan acciones educativas”, y que no siempre son reconocidas por las escuelas. “Este tema de la articulación siempre fue un tema difícil de desarrollar, pero, vuelvo a decir, forma parte de una política que entiendo que es necesaria”.

Además de la necesidad de articulación con otras instituciones, el especialista se refirió a otros factores que obstaculizan la inclusión educativa. Algunos de ellos son de índole social, como la vulnerabilidad en algunos barrios, o la incorporación temprana al trabajo en adolescentes y jóvenes. A esto se puede sumar la tarea de cuidado familiar, o las situaciones emergentes, como las autolesiones o conflictos de violencia familiar. “Frente a esas problemáticas, la escuela tiene que trabajar mucho”.

“Otro elemento tiene que ver con la propia cultura escolar. Qué significa incluir a otro que no encaja con el modelo de estudiante. Y que implica una tarea de reflexión, de poner en juego estrategias de flexibilización curricular”, declaró el autor. En este sentido, el cambio en el régimen académico de la escuela secundaria en la Provincia de Buenos Aires es un ejemplo. Uno de sus propósitos es “cambiar algo del formato escolar a partir de procesos de intensificación curricular. Pero también disminuir los procesos de repitencia. Que, en muchos casos, la repitencia es un factor desencadenante del abandono”.

Según concluyó Krichesky, “los desafíos son enormes, y nada se resuelve de un día para el otro”. Es por esto que es importante generar espacios colectivos de trabajo. “Las políticas de inclusión son cada vez más efectivas cuando se desarrollan trabajos conjuntos, en equipo. Cuando se pueden desarrollar proyectos que pongan en juego también los intereses de los estudiantes. Hay algo que tiene que ver con recuperar el deseo por aprender. Y esta posibilidad de recuperar el deseo por aprender también se produce cuando nosotros como docentes lo estimulamos”.

Escuchá la nota completa acá:

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *