El proyecto de Nahuel Barrio propone un taller didáctico para escuelas públicas y privadas, con contenidos que se ajustan a distintas áreas curriculares. La iniciativa brinda a los estudiantes un acercamiento práctico a las ciencias.
Nahuel contó que tras terminar la carrera de artes audiovisuales tuvo la idea del taller de simulador espacial mientras buscaba cómo aplicar su campo de experiencia al trabajo en las escuelas. “Encontré un programa de simulación espacial profesional. Este programa me permite, literalmente, con un joystick y una computadora, despegar de cualquier planeta. Descender en cualquier planeta y recorrer el universo”. En el programa se pueden crear planetas virtuales, y él aprovechó esa posibilidad para crear diferentes etapas de la historia del Planeta Tierra para hacer “viajes en el tiempo”.
Con el programa de simulador listo para su uso, el creador del taller agregó una pantalla interactiva, con muy buena calidad de imagen. “Esto me permite que no sea un video lo que se hace, sino una actividad interactiva con los chicos. Donde yo todo el tiempo estoy disparando preguntas, y también respondiendo las preguntas de ellos”.
En los talleres se hacen juego y se van “planteando diferentes temas que tienen que ver con conocimientos científicos o tienen que ver con la currícula de la escuela. Pero tratados de una forma diferente, y con tecnologías muy nuevas que a los chicos les atrae un montón. Entonces, puede haber 150 chicos en una misma función, y están todos prestando atención, divirtiéndose e interactuando conmigo”, comentó Barrio.
Cada versión del taller se adapta a la materia que sea eje de la actividad. Por ejemplo, “en el Taller de Universo, vemos todo lo que tiene que ver sobre Sistema Solar, la galaxia y otras galaxias lejanas, con nebulosas, cúmulos de estrellas. Vemos cómo es el universo con los conocimientos científicos actuales”.
El Taller que se centra en dinosaurios, está enfocado en biología porque lo que se ve principalmente es la evolución de las especies. “No es un taller sobre los dinosaurios y vemos un par de dinosaurios y listo. Lo que vemos es toda la historia de la Tierra”, aclaró el responsable del proyecto. Además, los estudiantes del nivel secundario pueden ver geología a través del taller. Y otra alternativa, es el Taller de Ambiente.
Barrio contó que la devolución que más recibe por parte de los docentes es elogios hacia la participación de los estudiantes. “Se quedaron todos prestándote atención e interactuando, preguntándose cosas. Esa es la parte más interesante que tiene”.
En caso que los docentes lo soliciten, el creador de la actividad aseguró que puede enviar un proyecto para cada nivel en que se desarrollan objetivos y contenidos. Toda esta información está disponible a pedido de los docentes. Sin embargo, destacó que más allá de esto lo que más valoran los estudiantes es “poder preguntarse cosas, e interactuar con un adulto. Y que ese adulto les pueda responder en términos científicos, pero que al mismo tiempo lo más importante sean sus preguntas”.
“Al no ser un video, sino que interactuamos con los chicos, cada evento fue adaptado a ese grupo de niños”, explicó Barrio. “Lo más importante es que todo lo que estamos viendo en la actividad, está dentro de la currícula anual. Está dentro de muchas materias. Hay temas que se van dando en diferentes materias, tanto en primaria como secundaria. Entonces ese aporte está bueno porque el profe tiene una herramienta más que no sea solamente el pizarrón para llevar esos conocimientos con un entretenimiento diferente”.
El simulador espacial tiene la ventaja de ser accesible para muchos establecimientos que no pueden organizar salidas educativas. Sobre todo, salidas a lugares como el Planetario de Capital Federal o el Museo de Ciencias Naturales y Observatorio de La Plata. “Entonces, la solución del simulador es que vamos a las escuelas”, y los estudiantes acceden a una experiencia que no van a olvidar sin un problema logístico. “El simulador espacial es algo económico y super accesible para todos. Y va a tu escuela. Entonces en la propia escuela le generamos a los chicos un recuerdo, una experiencia. Una actividad que, de verdad, es apasionante”.
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