La coach educacional Flavia Sarquís remarcó que el inicio de cada clase define la conexión con los estudiantes, así como la estructura posterior de la propuesta pedagógica. Señaló que tratar de comenzar una clase sin captar la atención de los alumnos y conectar con ellos antes, es como hablarle a la pared.
Sarquís comentó que, sin atender lo técnico de la planificación, los docentes suelen pensar en cómo será y cómo empezará la próxima clase. Eso es positivo, porque si se concibe la planificación como algo solo técnico, se pierde la posibilidad de mirar distinto el inicio.
“Lo primero es repensar el sentido de nuestros entornos de aprendizaje a partir de resignificar la planificación didáctica”, declaró la coach. Esa resignificación permite ver al inicio de clases no como la primera parte de la exposición de un tema, sino como “una gran oportunidad. Ese es el gran momento que tenemos para que esas dos horas, o esa hora que tenemos por delante cobren significado. Y sean las puertas que se abren hacia un genuino aprendizaje de nuestros estudiantes”.
Una analogía que ilustra la importancia del inicio de clases, según Sarquís, podría ser “el primer acorde de una canción, las primeras imágenes de una película, las primeras páginas de un libro. Siempre lo que hacemos es decir esto me va a gustar, o cambio de canal, o de libro. En ese paralelismo, tenemos que entender que la importancia del inicio de nuestras clases tiene que ver con que es la marca del tono emocional y continuo de lo que va a suceder luego”.
El momento previo al dictado de la clase ayuda a construir sentido y dirección, al señalar los propósitos. Esto brinda claridad, absolutamente necesaria para el involucramiento estudiantil. También permite al docente un anclaje útil para evaluar logros en el cierre. Además, fortalece la conexión entre docentes y estudiantes. Finalmente, otorga estructura con un inicio, desarrollo y cierre bien definidos.
Es importante “siempre tener en claro que ese tiempo inicial no es de dos minutos, no es de cinco. Sino que mínimamente, un tercio de la clase que yo tengo por delante tiene que estar destinado a ese acá estamos, de acá partimos, y aquí queremos llegar. Como una gran presentación del espectáculo que vamos a compartir”, dijo la coach.
“El inicio es aprendizaje. Esto es clave”, explicó Sarquís. Si se le pide a cualquier docente, en ejercicio o en formación, que arme un plan de clases, lo primero que van a hacer es pensar en el corazón, el desarrollo de la clase. “Vamos a pensar en el desarrollo. Qué actividad puedo hacer para esto. Y en realidad, esa actividad, ese desarrollo de la clase pierde absolutamente sentido si no está contenido por el inicio y el cierre. Si yo no presenté propósito, si no presenté una pregunta inicial cuya respuesta vamos a encontrar a lo largo de la clase, si no definí con claridad los actos de la escena del día. Y si no me permití al final detenerme a ver y a visualizar con mis estudiantes qué aprendimos hoy, lo que hice en el medio lo hice en vano”.
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