Construir verdaderos entornos de aprendizaje compartidos

Construir verdaderos entornos de aprendizaje compartidos

En su columna de coaching educacional, Flavia Sarquís destacó la importancia de los entornos de aprendizaje, y brindó herramientas para el inicio del ciclo lectivo 2025.

“¿Cuánto tiempo destinamos a pensar algo motivador, algo que los involucre, algo que los enganche? Y por ahí si se lo preguntamos, es más simple. Y nosotros no gastamos tantas energías y construimos con ellos, para que no sea tanto el esfuerzo”, dijo la coach. Es que generalmente, los estudiantes, equipos directivos y docentes recorren caminos diferentes a lo largo del ciclo lectivo, cada uno focalizado en lo que cree que debe hacer.

Sarquís comentó que al comienzo de un nuevo ciclo siempre hay una convivencia entre nuevas y viejas decisiones, en un proceso entusiasta y agobiante a la vez. “Cuando empezamos el año, en ese inicio nos acompaña el estudiante que fuimos también. Compartimos con nuestros alumnos y nuestras alumnas las expectativas, las curiosidades, las preocupaciones. Tenemos iguales actividades. Nos ocupamos de las mismas cosas, desde la compra de un útil escolar, hasta la comparación de una clase, una tarea”.

La especialista recordó que, transcurridas las primeras semanas de clases, “todo parece como ya más calmo. Naturalmente nos vamos encontrando con la rutina escolar. La que todos conocemos, donde nos sentimos seguros, en consecuencia, serenos. Y a mí me sale como coach decir esta serenidad no me gusta”. Según explicó, esa misma serenidad pone a los educadores en un lugar de inacción, de poco protagonismo, de trabajo de forma automática.

“Me permito, ante esta serenidad aparente, compartirles algunos interrogantes”, declaró Sarquís. Esas ideas simples, pero profundas, van desde preguntarse qué decisiones educativas se toman de forma planificada y cuáles se deciden de forma circunstancial. “Cuánto de las decisiones que tomamos en estos días, desde el mes de febrero hasta aquí, fueron propias. No respondieron exclusivamente al mandato, a lo que tengo qué, a me pidió A, me pidió B. ¿Cuánto realmente de lo que hemos hecho hasta acá salió de un espacio genuino, protagónico de disfrute, de esto es lo que yo quiero?”

Un segundo interrogante que compartió la coach es cuántas oportunidades se aprovecharon, en el nuevo inicio, para incorporar nuevas prácticas, o transformar las que ya están. “Me acuerdo que el año pasado terminamos diciendo la importancia de cerrar un año teniendo en claro hasta dónde habíamos llegado y cómo habíamos llegado”. Es probable que, tras el tiempo de vacaciones, ese ejercicio realizado el año pasado se termine olvidando.

“Cuánto nos detuvimos, por ejemplo, a planificar nuevas secuencias didácticas, o elegir recortes sin caer en automatizaciones” es el tercer interrogante clave para este comienzo de clases. “Nos escuchamos decir, o escuchamos decir a los colegas, siempre inicio marzo con tal recorte, voy a ir por acá. Y no está mal que repitamos, claramente. Lo que por ahí no está tan bueno es no permitirnos pensar en una alternativa diferente”. La idea es que los docentes puedan ser verdaderos protagonistas de lo cotidiano en la escuela.

Sarquís dijo que es poco lo que se puede lograr como educadores sin generar “espacios de reflexión compartida, de decisiones compartidas, de acciones compartidas. Donde realmente nuestros estudiantes estén dentro del mismo camino nuestro. Paralelos, pero a la par, no en diferentes posiciones. Creo que este es el gran desafío para un 2025 que nos involucre como más protagonistas y más compañeros de nuestros colegas y de nuestros estudiantes”.

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