¿Ciudadanos del Futuro o del Presente? La Urgencia de Reconocer la Voz de Niños y Adolescentes en Nuestra Democracia

¿Ciudadanos del Futuro o del Presente? La Urgencia de Reconocer la Voz de Niños y Adolescentes en Nuestra Democracia

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En el marco del Día Nacional de los Derechos del Niño, la Niña y Adolescentes, es fundamental que la comunidad educativa y los adultos en general reflexionen sobre un pilar esencial de estos derechos: la participación y el reconocimiento de su voz y sus emociones. Dejar de lado la visión adultocéntrica no es solo un acto de justicia, sino una inversión crucial en la salud mental de las nuevas generaciones y en el futuro de nuestra democracia.


¿Pensamos en niñas, niños y adolescentes como personas de derecho?

Reconocer a los niños, niñas y adolescentes (NNA) como sujetos de derechos implica ir más allá de la protección. Significa verlos como ciudadanos plenos, con derecho a expresar su opinión en todos los asuntos que les conciernen y a que su visión sea debidamente considerada.

Este derecho está consagrado en la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), específicamente en su Artículo 12, que establece el derecho del niño a expresar su opinión libremente en todos los asuntos que lo afectan, y a que estas opiniones se tengan debidamente en cuenta. Organismos como UNICEF destacan que la participación de los NNA no es solo un derecho, sino un principio general para la realización de todos los demás derechos.

  • Desarrollo de Competencias: La participación significativa permite a los adolescentes adquirir habilidades (como la resolución de conflictos, el diálogo y el respeto por la diversidad) y desarrollar competencias cívicas, fortaleciendo su compromiso con la ciudadanía.
  • Decisiones más Efectivas: Integrar su visión en las políticas o decisiones que les afectan directamente (en la escuela, la comunidad o la familia) conduce a soluciones más relevantes, legítimas y sostenibles. Cuando los jóvenes son parte del proceso, aprenden a tomar decisiones responsables y a transformar su entorno.
  • Fortalecimiento del Autonomía Progresiva: Al darles espacio para opinar y decidir de manera adecuada a su edad, se fomenta su autonomía progresiva, una capacidad creciente de asumir responsabilidades y tomar control de sus vidas a medida que maduran.

¿Escuchamos sus sentimientos?

Tan vital como el derecho a la participación en lo público, es el derecho a la validación de sus sentimientos y expresiones en el día a día. Uno de los errores más comunes de la crianza y educación adultocéntricas es invisibilizar, minimizar o castigar la expresión pertinente de las emociones de los NNA (“no es para tanto”, “los niños grandes no lloran”, “solo quieres llamar la atención”).

Esta negligencia emocional puede tener consecuencias psicológicas profundas y duraderas. El Instituto de Bienestar Infantil (IBI) y estudios de salud mental señalan que la falta de respuesta o la invalidación de las necesidades emocionales de un niño les enseña que sus sentimientos no importan.

  • Riesgo de Trastornos: La negligencia o el maltrato psicológico, que incluye la devaluación de las emociones, se asocia con un mayor riesgo de desarrollar problemas como la ansiedad, la depresión y la baja autoestima en la infancia y la adolescencia. En la edad adulta, los efectos pueden traducirse en dificultad para la intimidad emocional, sensación de vacío o problemas de autodisciplina.
  • Desarrollo de Habilidades de Afrontamiento Inadecuadas: Al no aprender a identificar, nombrar y expresar sus emociones de forma saludable con la guía de un adulto, los NNA pueden recurrir a comportamientos desadaptativos, como la agresividad, la somatización (manifestación de malestar emocional como dolor físico) o la supresión emocional, que afecta su bienestar a largo plazo.

La fuente científica: La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado consistentemente que los trastornos mentales representan una parte significativa de la carga mundial de enfermedades y lesiones en personas de 10 a 19 años. Proteger a este grupo de las adversidades, promover su bienestar psicológico y ayudarles en su aprendizaje social y afectivo —es decir, enseñarles a manejar sus emociones de manera efectiva—, es fundamental para su salud en la edad adulta.


Un Llamado a la Acción para los Docentes y Adultos

Como educadores y adultos responsables, tenemos la obligación de ser los principales promotores de estos derechos. En este Día Nacional, el llamado es triple:

  1. Validar y Nombrar las Emociones: Cree un ambiente en el aula y en casa donde todas las emociones sean aceptadas y donde se enseñe a los estudiantes a ponerles nombre y gestionarlas de forma constructiva.
  2. Escucha Activa y Genuina: Implemente mecanismos reales para la participación (consejos estudiantiles, buzones de ideas, asambleas de aula) donde la opinión de los NNA no sea un mero trámite, sino un insumo que conduzca a decisiones compartidas.
  3. Modelar la Democracia: Demuestre con su conducta los valores de la democracia: el respeto, la empatía y la rendición de cuentas (explicar por qué se tomó una decisión, incluso si difiere de su propuesta).

La democracia no se ejerce solo con el voto en la adultez, sino que se aprende y se vive desde la infancia a través de la experiencia de ser escuchado, valorado y tenido en cuenta. Enseñar esto es la mejor lección que podemos dar.

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