Siede: “Nos equivocamos feo si creemos que pensar críticamente es pensar de una sola manera”

Siede: “Nos equivocamos feo si creemos que pensar críticamente es pensar de una sola manera”

El doctor en educación Isabelino Siede advierte sobre los riesgos de convertir el pensamiento crítico en un dogma. Sostiene que la verdadera tarea de la escuela es abrir horizontes, fomentar el diálogo y asumir el desafío de escuchar lo distinto.

En tiempos donde el pensamiento crítico se ha convertido en un lema recurrente dentro de la formación docente, Isabelino Siede propone una revisión profunda del concepto. “Creo que nos equivocamos feo si pensamos que pensar críticamente es pensar de una sola manera”, afirma. Para el especialista, el verdadero desafío no está en transmitir una visión del mundo, sino en invitar a los estudiantes a cuestionar la propia.

Desde su mirada, enseñar ciencias sociales no implica ofrecer respuestas cerradas, sino abrir preguntas. “Me encuentro con colegas que cuando uno escarva un poco más de la respuesta dicen, ‘Bueno, yo pienso muy críticamente, entonces quiero que todos piensen como yo.’ De alguna manera entienden que promover el pensamiento crítico es difundir un modo de ver al mundo que es el que ellos o ellas tienen”, advierte. En cambio, Siede propone una pedagogía que recupere la duda metódica de Descartes y el diálogo socrático como herramientas para pensar con otros.

Esta reconceptualización del pensamiento crítico se vuelve aún más urgente en un contexto social marcado por la segmentación informativa. Las redes sociales, mediante algoritmos, moldean la opinión en universos cerrados, dificultando el acceso a miradas diversas. “Esa mirada acotada que las redes sociales ofrecen para todos los sujetos hacen que el trabajo de la escuela sea más difícil, pero al mismo tiempo más necesario”, sostiene Siede. En ese sentido, la escuela debe ejercer una función contracultural: mostrar aquello que el entorno inmediato no revela, ampliar horizontes y ofrecer otras formas de ver el mundo.

Pero esta tarea no está exenta de tensiones. Siede señala que muchos docentes se enfrentan a estudiantes cuyas opiniones los incomodan. “Los de los años 70 por izquierda y de los años 2020 por derecha. Es decir, los adultos que están en las aulas se encuentran con estudiantes que piensan muy distinto de lo que les gustaría que sus estudiantes pensaran. Y creo que en ambos casos la tentación es la misma: pensar que ellos no saben pensar, que son idiotas útiles. Yo de verdad sé cómo pensar el mundo y ellos no”, reflexiona.

Frente a esa tentación, el aula debe convertirse en un espacio de pensamiento colectivo. Un lugar donde cada participante se exija la responsabilidad de argumentar sus ideas y de escuchar a quienes piensan distinto. “Además de ir a abrir horizontes, los docentes deben estar dispuestos a que sus propias miradas y certezas sean conmovidas”, concluye Siede.

El video completo de la entrevista con Isabelino Siede está disponible al final de esta publicación.

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *