El director provincial de Educación de Gestión Privada, Javier Ranaldi, reflexionó sobre la necesidad de actualizar los protocolos de intervención y fortalecer el vínculo con las familias. Además, destacó la importancia de respaldar el rol docente frente a los desafíos cotidianos.
La Dirección de Educación de Gestión Privada (DIEGEP), busca transformar las situaciones críticas propias de un contexto atravesado por la violencia social en oportunidades de aprendizaje. Así lo explicó Javier Ranaldi en un diálogo con Asuntos Docentes, donde subrayó la importancia de protocolos dinámicos, la corresponsabilidad familiar, y el acompañamiento pedagógico. El funcionario aseguró que estos elementos son pilares de una gestión que se despliega en el territorio y reconoce la complejidad de la tarea docente.
Protocolos y abordaje pedagógico de los conflictos escolares
La gestión de conflictos en las instituciones educativas públicas y privadas se apoya en guías que requieren actualización constante. Ranaldi recordó que la primera versión de la Guía para Situaciones de Conflicto se presentó en 2012 o 2013, y que tuvo una actualización en 2023. Sin embargo, advirtió que actualización reciente “ya hoy queda como perimida. Porque es una guía que permanentemente hay que estar actualizándola por los distintos casos”.
El funcionario también resaltó la intervención inmediata de los supervisores como factor clave. Acompañada por los inspectores de otras modalidades y niveles, de ser necesario, aportan una mirada externa que permite detectar aspectos que quienes conviven diariamente con la institución pueden terminar obviando. En este sentido, si el acompañamiento no pertenece al mismo nivel o modalidad, se vuelve irrelevante. “No importa si es de nivel, no importa si es de una modalidad, no importa si es estatal. Porque aporta una mirada externa que no tiene naturalizado lo que pasa en la escuela”.
En cuanto al abordaje pedagógico frente al conflicto, Ranaldi destacó el cuidado y la revinculación de los estudiantes. Se debe evitar la estigmatización de los mismos y trabajar con ellos para comprender los límites entre una broma y una amenaza, entre un desafío y un acto de violencia. “El chico que comete una cuestión de esa, no lo podemos transformar en un victimario. Hay que acompañarlo.”
En este contexto, la corresponsabilidad familiar ocupa un lugar central. Las familias no deberían delegar en la escuela tareas que podrían sostenerse en el hogar. “No podemos naturalizar que las familias estén contentas porque las escuelas le revisen la mochila a los pibes, como si no pudieran hacerlo antes de que salgan de la casa”. Desde la gestión de la DIEGEP, se insta a los directores y representantes legales a mantener un vínculo permanente con las familias, entendiendo que el acompañamiento adulto es indispensable para prevenir y resolver conflictos.
Gestión institucional, territorialidad y respaldo al rol docente
La DIEGEP articula su labor con la gestión estatal, especialmente en áreas donde no cuenta con inspectores propios, como psicología. Esta colaboración permite abordar de una forma integral las situaciones de vulneración de derechos y garantizar que las escuelas privadas estén incluidas en los proyectos generales de todos los niveles y modalidades.
La territorialidad es un eje fundamental en este sentido. Ranaldi contó que su gestión que recorrió las 25 regiones educativas, visitando escuelas y aulas para conocer de primera mano la realidad cotidiana. El objetivo es evitar “una conducción de escritorio” y fortalecer la presencia directa de autoridades que han estado en la carrera docente antes de llegar a la gestión.
El respaldo al rol docente es un compromiso explícito. Ranaldi reconoció la complejidad de la tarea y la necesidad de acompañar a los educadores con asesores y acuerdos paritarios como los de Resguardo y Reparación, o el de Desconexión, derechos que fueron estipulados recientemente. “Yo siempre digo, cuando hablamos con los docentes, les digo, si ustedes creen que ser docente es algo sencillo, se equivocaron de profesión. Es un laburo difícil. Pero no solo por el tema de tener que enseñar y estar permanentemente capacitándose. Sino por las situaciones por las que atraviesa un docente”, afirmó.
La mirada de Ranaldi pone en evidencia que los conflictos escolares no pueden reducirse a sanciones o respuestas aisladas. Requieren protocolos vivos, corresponsabilidad familiar, acompañamiento pedagógico y respaldo institucional. En ese entramado, el rol docente aparece como el sostén fundamental de la vida escolar, aunque a veces el esfuerzo cotidiano no logra trascender en la opinión pública.
“Sabemos del esfuerzo que hacen todos los días los docentes en las escuelas. De la garra que le meten, en la mayoría de los lugares. También sabemos del montón de cosas que pasan buenas en las escuelas y no trascienden. Porque lo que trasciende y lo que es noticia es lo malo. Es el arma, es el golpe de la salida. Nunca los proyectos innovadores, nunca las cuestiones que suceden en las escuelas y el trabajo diario que hacen los docentes”.

