Leonardo Venezia es nieto de José y Amalia, dos maestros que trabajaron en las afueras de Caepe Malal. En Asuntos Docentes contó su historia y experiencia.
Venezia explicó que, en la década de 1930, a los 22 años de su abuelo José, a este se le ofreció un puesto de director de escuela de frontera en lo que era en ese momento el Territorio Nacional de Neuquén. La escuela número 49 funcionaba en un lugar completamente aislado, de difícil acceso. “Él estuvo haciéndose cargo de la escuela como director y maestro, las dos cosas” por diez años. En ese tiempo fue considerado como la referencia de la zona. “Inclusive a veces, ser un poco de juez. Cuando pasaba algún problema, decían bueno, vamos a ver qué opina el maestro Venezia. Vamos a verlo al maestro Venezia.”
“Cada año, había dos o tres meses al año en que mi abuelo volvía de la cordillera a su pueblo, a Lincoln”, dijo el entrevistado. Esto era porque la escuela se cerraba durante el invierno, porque no se podía llegar. Una de esas veces fue cuando José conoció a Amalia, que recién se había recibido en ese entonces. Al poco tiempo los dos se prepararon, se casaron y viajaron de nuevo al sur para hacer su vida en la escuelita de frontera. La historia de los dos maestros en la frontera “es un poco lo que yo quiero recuperar, y ella lo contó en un libro”. El libro de Amalia fue titulado “Partir y Andar”, en el que contó sus memorias. Y Leonardo lo usó como punto de partida para su propio proyecto.
Venezia contó que el proyecto empezó como una investigación personal sobre la historia de su familia, más que nada. “Pero la verdad que fue un gustazo ver que al ir compartiendo la gente empezó a compartirme sus propias historias. De sus propios abuelos. Muchos que estuvieron en la misma zona, o que hicieron los mismos viajes. O por ahí en otras zonas, pero viviendo experiencias parecidas. Así que la verdad que la idea es de compartir, de ver cómo los caminos se cruzan. Y que están todos invitados también no sólo a leer sino a participar. A compartir sus propias historias.
“Me parece que es también, no solo un homenaje a ellos sino una forma de volver a hacer lo que ellos hicieron”, señaló el entrevistado. “Ellos en su momento también recopilaron la memoria de los pobladores de esa zona, de sus alumnos. Los escucharon. Lo escribieron. Entonces, la idea es volver a traer a la vida a esas voces que a veces andan perdidas, o dispersas. Y escuchar, aprender, dialogar”.
El trabajo de Venezia está volcado en un blog bajo el nombre “la Cordillera del Viento”. La idea es transmitir la historia a las nuevas generaciones. El nombre está basado en la zona de Caepe Malal donde se desarrollan las historias que allí se cuentan. “Es un poco la reconstrucción de estas historias de vida de mis abuelos, que yo siempre las estuve escuchando. Pero, por un lado, estaba el libro Partir y Andar. Por otro lado, lo que escuchaba de mis abuelos, de mis tíos, de mis padres, por otro lado, las fotografías. Y un poco en estos últimos años estuve recopilando todo este material, y la verdad es que es un trabajo muy emotivo para mí porque siento como si estuviéramos viviendo las vivencias de los abuelos”.
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