La especialista en educación y psicología subrayó la ESI como herramienta clave para tejer entramados sociales. En este sentido, destacó su capacidad de promover el respeto y abrir espacios de diálogo en instituciones educativas.
Liliana Maltz es licenciada en ciencias de la educación y psicóloga social, además de ser autora del libro “Conversaciones con la ESI: Entre desencuentros y entramados de ternura”. En conversación con Asuntos Docentes, contó que su experiencia con la ESI atravesó cada aspecto de su vida. “Es como incorporar una lente que me permite, y esa es la invitación, mirar la vida, mirar los vínculos, mirar las relaciones. A repensar el trabajo, a repensar lo que implica la familia. Todo, no es solamente una cuestión que tenga que ver con una práctica docente”.
“En estos tiempos tan hostiles, se ha vuelto una militancia necesaria para mí”, aseguró la autora. Su obra, por su parte, surgió como parte de esta militancia. “Trabajo fuertemente en las escuelas, acompañando a equipos de conducción y docentes en muchos niveles. Y la sensación es que las escuelas están estalladas, con muchos conflictos que no podemos inclusive leer. Son nuevos, tienen que ver, por un lado, con la época en la que estamos. El discurso de lo imperante, la violencia, la algoritmización de la vida. Todo lo que padecemos”.
Maltz aseguró que hay una sensación de desencuentro al interior del sistema educativo. Y por esto se vuelve esencial la urgencia de generar entramados. “Si bien la ESI no es la varita mágica, ni la solución de todos los problemas. Porque hay muchas cuestiones que exceden a la escuela y exceden a la ESI, sí es la mejor herramienta con la que contamos en las escuelas. Para poder generar algo de estos entramados, que tienen que ver con la construcción del lazo fundamentalmente. Del lazo social”.
La especialista aclaró que cuando habla de entramados de ternura, se refiere a “la posibilidad de conectarnos con el otro en tanto otro”. En oposición a la tendencia a eliminar a quienes piensan diferente. No solo en redes sociales, sino también presencialmente. “La ternura es aquel gesto que puede incluir la diferencia desde la tolerancia”.
La Educación Sexual Integral abarca temas sensibles que generan diferentes tipos de respuestas en algunos directivos. Y a veces estas autoridades educativas pueden llegar a sentir inseguridad, o incluso temor a la hora de acompañar el trabajo docente en cuanto a esos temas. Ante esto, la autora insistió en la importancia te tener espacios para exteriorizar el miedo a tratar estas cuestiones “que irrumpen en las escuelas y no sabemos cómo leer. Compartir el miedo. El miedo a la denuncia”, al reclamo de una familia, a una llamada al 0800 para denuncias de “adoctrinamiento”.
“Hay todo un contexto adverso que genera temor en la docencia”, comentó Maltz. Ante esto, es importante poder escuchar el miedo, y a partir de ahí encontrar estrategias comunes. El armado de redes, ser cuidadosos en la elección de libros y actividades, sin autocensura, sin renunciar a ninguna bandera, pero teniendo registro del contexto actual son imprescindibles para que la docencia puede sentirse segura.
“No podemos desoír el miedo. Porque si no lo pensamos, lleva a una autocensura”, declaró la especialista. Y el peligro de esto es terminar compartiendo una Educación Sexual Integral “absolutamente lavada. Sin perspectiva de género, sin hablar de diversidad. Hablando de las emociones desde la educación no emocional. Y eso no es la ESI”. En este contexto también es importante que tanto familias como docentes y estudiantes trabajen juntos para armar proyectos.
“Circulan muchísimas mentiras en torno a la Educación Sexual Integral. Que adoctrina, que ideologiza, que invade la intimidad de las familias. Entonces, me parece fundamental que, cuando las familias tengan dudas, que vayan a la buena fuente que es la escuela”, dijo Maltz. Acercarse a la escuela e informarse es un acto que podría resolver cualquier conflicto u opinión influida por la desinformación. Además, según concluyó, la ESI busca “trabajar para que nuestros estudiantes y sus hijos sean personas solidarias, creativas, respetuosas. De su cuerpo y del cuerpo de los demás. No creería que ninguna familia se oponga a estos valores”.
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