Gabriel Brener habló sobre la tarea de la gestión directiva en la actualidad. El licenciado en Ciencias de la Educación por la UBA y especialista en Gestión y Conducción de Sistema Educativo por la FLACSO destacó la importancia del trabajo colectivo en los equipos de conducción.
“El lugar de la conducción educativa es un lugar estratégico”, declaró Brener. También detalló que es de vital importancia para la escuela, la vida cotidiana, la relación de la escuela y la comunidad. Se trata de un lugar clave “para pensar la transformación de las escuelas, especialmente en estos ratos tan complicados de este siglo XXI”. Y esta posición estratégica ya no está ocupada por una única persona. “La verdad es que hace ya un rato, hay que decirlo, la escuela requiere de una conducción colectiva. De una conducción que ya no es de una sola persona”.
El especialista destacó que, para acceder a la gestión directiva, hay que cumplir dos requisitos. “Para ser conducción educativa, lo que hay que acumular es tiempo de trabajo en las aulas. Y, por otro lado, lo hay que acumular acreditación en términos de calificación y capacitación. Ya sea en escuelas de gestión estatal, o de gestión privada, estos dos caminos deben cumplimentarse”.
“No podés cursar y especializarte en una carrera de director o directora, o vicedirectora de una escuela”, dijo el docente. Sin embargo, aclaró que considera fundamental tener tiempo en el aula. “Yo no concibo, no creo que un director o una vicedirectora pueda ejercer esa función sin haber pasado por el aula. Lo que también quiero decir, con el mismo énfasis, que no alcanza la experiencia como enseñante, en el aula, para luego desarrollar la función de la gestión directiva”.
Uno de los desafíos clave que presenta la conducción educativa es el acompañamiento de las trayectorias de los y las estudiantes. Pero también está el acompañamiento a la trayectoria profesional de los colegas. “Quien dirige, además de estar conduciendo en clave laboral, o en clave de coordinación pedagógica a un grupo de docentes, también tiene que poder construir esa simetría. Y hoy es algo que está en tensión. Cómo se construye la simetría de la autoridad”.
Brener señaló que la palabra gestión es resistida por algunos colegas. “La gestión escolar, o la gestión directiva, parece estar cooptada o capturada por cierta lógica mercantil”, comentó. Simplificar, o restringir el concepto de gestión a lo empresarial o mercantil es algo que no debe hacerse. “Pensar que un buen director, o una buena directora escolar, es lo mismo que un gerente, es simplificar y reducir los problemas de una institución escolar, pensando que una escuela se puede gestionar como una empresa. Y hay diferencias entre una institución respecto de la otra organización. Así como un director no es un gerente, un docente tampoco es un vendedor. Como el alumno tampoco es un cliente, o simplemente un mero consumidor”.
En estos tiempos en que se exacerba el individualismo, es importante construir trabajo colectivo, agregó el especialista. “Hay que entender que proponer el trabajo colectivo, o cooperativo, es contracultural. Va contra corriente del diseño histórico de la escuela. Del modo que está diseñada, de la arquitectura, de los planos con los que funcionan muchas escuelas, o la gran mayoría, o el sistema educativo moderno”.
“Entonces, me parece que es clave poder entender la importancia del trabajo con los demás”, explicó Brener. “Justamente eso es lo que define la condición pública de la escuela pública. No que sea gratuita. Eso es parte del desvío semántico mercantil de las actuales oficialidades. Una escuela pública no es pública porque es gratuita. Porque hasta el propio término gratuito uno diría que tiene cierta procedencia mercantil. La escuela pública es pública porque es un lugar de encuentro con los otros, la escuela pública es pública porque tiene que ver con la construcción colectiva. Con lo común, con lo que tenemos en común, con lo que nos une, con lo que nos provee una identidad común”.
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